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Clases online sin rostro, la importancia y los retos del tener las cámaras encendidas

Clases online sin rostro, la importancia y los retos del tener las cámaras encendidas

Aunque ver a los alumnos es importante para la completa interacción y aprendizaje, existen razones para no obligar a nadie a encender su cámara web, opinan expertos

Lucero Natarén / Aquínoticias

Las clases en línea se han convertido en la forma normalizada de la educación en el último año, sin embargo, también se ha tornado en un gran reto debido a la “desconexión” que se suscita durante las clases a distancia porque lo jóvenes se siguen negando a encender sus cámaras y aunque esto puede llegar a ser negativo para el aprendizaje, también existe un trasfondo que debe ser respetado.

La cámara apagada se convierte en un obstáculo para construcción de vínculos que favorezcan la confianza en los alumnos para que estos se sientan seguros de interactuar, además que las clases sin rostro y muchas veces sin voz, carecen de los beneficios lingüísticos que se da, por ejemplo, cuando se ve el rostro de quien habla, es decir, no se puede “leer” el rostro ni comprenderse la entonación y la intención de lo que se dice, en este caso de los estudiantes, indica la directora de pregrado de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de Chile, Magdalena Müller.

Ante esta importancia, Müller invita a quienes se encargan de la enseñanza a poder transmitirles a las y los estudiantes el sentido positivo de las cámaras encendidas, y ayudarles a entender que encender la cámara es una señal de “querer ser parte de la experiencia de aprender”.

“Uno como docente requiere monitorear las respuestas verbales y no verbales de los estudiantes. Por esta razón es relevante que podamos incentivar, entendiendo siempre que muchas veces existen razones de fuerza mayor para no prenderlas”, asegura Patricio Abarca, director de la Escuela de Educación de la Universidad Mayor.

Tal como lo sugiere Abarca y Müller, la interacción visual llega a convertirse en parte del aprendizaje, sin embargo, existen factores por los cuales no se debe obligar a las y los alumnos a encender su cámara, por ejemplo, que algunos alumnos no tienen acceso a internet y acceden a clases por medio de datos, los cuales podrían agotarse por encender el video durante su clase.

Otro de los factores para no hacer obligatorio el que se tenga cámaras es el que también podrían no tenerse espacios para estudiar, tomando clases en sitios que comparten con otras personas y que son privados, los cuales no quieren o les avergüenza mostrar.

Por otro lado, el hecho de que muchas plataformas graben las sesiones, da pánico a los estudiantes, pues estos videos podrían ser usados para el acoso, además que largas clases pueden llegar a ser estresantes para los alumnos por la tensión de tener todo el tiempo las miradas encima o así sentirlo.

Debido a todo lo anterior, se sugiere a las y los alumnos a permitir por lo menos breves interacciones de video o, por lo menos colocar una fotografía que los identifique durante las sesiones de clases. En el caso de los docentes, no obligar a sus alumnos a encender sus cámaras y respetar sus razones, incluso cuando no las conozcan.

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