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Código Nucú / César Trujillo

Código Nucú / César Trujillo

Aquí no pasa nada

México es el país donde nada pasa. En efecto, así es en materia de justicia al menos. Todo intento por combatir la corrupción e impunidad, a no ser que se trate de revanchas políticas, peces chicos, chivos expiatorios o instrucciones directas, se ve minado. La historia lo demuestra y la realidad nos lo frota en la cara.
En estos momentos, por ejemplo, basta dar un vistazo al tema de Ezequiel Orduña Morga, exdelegado de la hoy extinta Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol), ahora Secretaría del Bienestar, para ver de qué le hablo.
Y no es que Cheque Orduña, como le decían en el círculo político sus conocidos, sea un pez grande. Para nada lo es. Pero sí tiene las conexiones que si se destapan meten a la tómbola de señalamientos a más de un personaje poderoso de la política en Chiapas y en el país. Y como siempre, pasa, proteger a los titiriteros es el objetivo principal.
No por algo Orduña obtuvo una pena mínima con beneficios. No por algo le permitieron negociar un procedimiento abreviado con la Fiscalía General de la República (FGR). No por algo le dejaron declararse culpable de los hechos y el Juez de Control del Centro de Justicia Penal Federal de Cintalapa estuvo flojito y cooperando.
Según el diario Reforma, quien citó fuentes del Poder Judicial de la Federación, a Cheque Orduña lo sentenciaron por el delito de uso indebido de atribuciones y facultades, y el juez le impuso el pago de 99 días de multa.
Pero el chiste no culmina ahí. Sino que usó el equivalente al salario mínimo de cuando era funcionario hace ya algunos ayeres. Así que, por día, debe pagar 68.28 pesos, mismos que, multiplicados por los días mencionados, arrojan la risible cantidad de seis mil 759.72 pesos. ¡Uf, con ese monto se quedará pobre!
Y es que a Cheque Orduña lo acusan de solicitar a la Sedesol un pago de 28 millones 721 mil 300 pesos. Éste, supuestamente, era para la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH) por un servicio que nunca fue prestado. Es decir, que tras hacer humo más de 28 millones de pesos la condena fue de cinco meses con 29 días de prisión por contratación indebida y un pago ridículo que con la mano en la cintura hará.
Pero la historia no acaba ahí. Orduña tampoco va a pisar la cárcel un sólo día. Para nada será así. El juez, que seguramente es el mismo que se ensaña con quien se robó un pedazo de pan o algo de comer en algún establecimiento, decidió darle el “beneficio de la sustitución de la pena” al exfuncionario. O lo que es lo mismo, una multa de poco más 12 mil pesos para evitar que sus piecitos se manchen con el polvo dentro de la cárcel. ¡Ay niveles, pues!
Esto, también hay que señalarlo, forma parte de las cualidades de los procesos que contempla el (ni tan) Nuevo Sistema Penal Acusatorio y que lo estipula, según se ha dicho, el Código Nacional de Procedimientos Penales. ¡Vaya manera de cuidar las espaldas a los implicados de esta estafa!
La cereza del pastel a este chistecito de justicia en un tema de corrupción es la inhabilitación para desempeñar cualquier cargo público. Bueno, le explico que es tan sólo por el mismo plazo que la sentencia dada. Sí, seis meses (días más, días menos).
Después de este plazo el buen Cheque Orduña puede, si así lo desea y las palancas se lo permiten, ocupar otro espacio en la administración pública y repetir la fórmula para la estafa que seguramente aprendió bien, sobre todo viendo las risibles sanciones que se imponen.
Si este será el modus que impere en los exfuncionarios detenidos, si con este simulacro de justicia piensan hacerlos escarmentar, si es esta la pauta para mostrar “todo el peso de la ley”, caramba, todos querrán expiar culpas.
Podrían empezar, no sé, con Carlos Eugenio Ruiz Hernández, por ejemplo. Recordemos que en 2015, cuando Cheque Orduña autorizó depositar los 28.7 millones de pesos a cinco cuentas bancarias a nombre de la universidad, él era rector.
Digo, ya que andan de dadivosos y aminorando sentencias, imponiendo multas ridículas y demás, la oferta podría ser tentadora para el doctor Ruiz Hernández. Quien quita y con ello terminan bailando otros actores de este reparto novelístico de la misma Unach y nos muestran cuál es el sendero que forjaron. Si se puede, claro está.
Y ya entrado en materia, seguro que hasta el nombre de nuestro exgobernador Manuel Velasco Coello salta. A menos que los involucrados se hayan brincado su autoridad y ahí sí se desata la rebambaramba. Sobre todo porque el senador es consentido de la 4T y protegido del propio presidente y querrá saber que se cocinó sin su venia (cosa que ni de chiste es así).
Por lo pronto ahí está la justicia ofertada donde no todos son ni serán medidos con la misma vara. Sobre todo porque aquí no pasa nada.

Manjar

“…esta institución apoya las acciones realizadas por el Gobierno del Estado para hacer valer el Estado de derecho”. ¿Es en serio, doctor Carlos Natarén Nandayapa? ¿Es, en sí, esa su postura como rector de una universidad autónoma? ¿Eso piensa quien en varias ocasiones ha emitido discursos en pro de la educación, de la libertad de expresión y la defensa de los derechos humanos? ¿A eso se reduce el papel de ser rector de la Unach con usted al frente? ¡Qué triste! Es normal que empresarios, transportistas, comunicadores, Cámaras de Comercio y funcionarios, entre otros, se solidaricen con las acciones del gobierno. Muchos han sido afectados por el vandalismo que, inducido o no, han abanderado los presuntos normalistas. Se entiende hasta ahí. Es más, el clamor de mucha ciudadanía cansada ha respaldado dichas acciones. Pero no es lo mismo. No se lee igual, que el rector de la máxima casa de estudios, el rector de la universidad que cuenta con una maestría en derechos humanos, el rector que creíamos trae una visión diferente, tome posturas particulares. Y no sé, a estas alturas, qué es más lamentable, si su postura o el silencio de la comunidad universitaria. Quizá con reconocer que el gobernador pidió se investigue a fondo el tema era suficiente. Quizá pedir que se hiciera. Lamentable postura. #QueCulpaTieneLaEstaca // “En el corazón tenía la espina de una pasión. Logré arrancármela un día: ya no siento el corazón”. Antonio Machado. #LaFrase // La recomendación de hoy: el libro El nombre de la rosa de Umberto Eco y el disco Confessions de Buckcherry. // Recuerde no comprar mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

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