Cdigo Nucú / Cesar Trujillo

Saludar con sombrero ajeno

Me resulta curiosa la lógica de algunos legisladores en Chiapas. Especialmente, aclaro, de quienes presentan algún punto de acuerdo y emiten exhortos sobre cualquier tema. Son los mismos que semanas después presentan comunicados donde se vanagloria el poder de su «llamado» y se paran el cuello para mostrar que gracias a su intervención se dio cumplimiento a «ciertas acciones», sin analizar en el fondo a qué se refieren.
Todo tiene que ver, ojo, con una estrategia electorera y mediática que les permite mostrar que están preocupados por lo que sucede en la entidad, lo cual es más falso que el dron seca pulmones o el aparato mata neuronas, ¡ja! Por ejemplo, la diputada Ana Laura Romero Basurto cree que gracias a su exhorto, la Oficina de Defensa del Consumidor (Odeco), Zona Suroeste, con sede en Tuxtla Gutiérrez, «se puso a trabajar».
En primera, debería saber que no es la única funcionaria en emitir exhortos de ese tipo a la Profeco: desde las cámaras baja y alta también hicieron lo propio, y desde ahí sí hay una buena comunicación, según sé. En segunda, no estaría de más recordarle la vinculación entre los tres niveles de gobierno (federal, estatal y municipal). ¿Por qué lo digo? Simplemente porque desde el Área Consultiva de la Profeco no existe una vinculación con el Congreso local. ¡Ups!
Por ello, no entiendo ese afán de poner en su boletín que «se ha dado puntual seguimiento a las acciones de la Profeco». Esto termina siendo una terrible mentira. No, la legisladora no ha dado seguimiento a nada porque no ha tenido ni comunicación con el titular ni con nadie de la Odeco Sureste en donde ni se enteraron de su «llamado». Punto.
Es más, dudo mucho que la diputada sepa que en todo el país se hicieron enroques y que en Chiapas se acaba de dar un cambio. Al director Francisco Vladimir Estrada Ramírez le asignaron la Dirección de la Oficina de Defensa del Consumidor, zona Metropolitana, de Tlalnepantla, Estado de México, un área compleja por el tema de la pandemia, por cierto, y en su lugar llega una chiapaneca que viene de la Odeco Baja California Sur, Fernanda Trujillo.
Incluso, tal vez la diputada ni enterada esté que en el mes de febrero la Odeco estaba dando seguimiento a los restaurantes en el contexto de la Feria de la Candelaria y que visitaron los municipios de Jiquipilas y Cintalapa. Sí, «su zona» y lo hicieron sin sus exhortos.
Es ahí donde ella debería intervenir y podría empezar por hacer un llamado al presidente municipal de Jiquipilas a que se ponga a trabajar, por ejemplo. Hay serios problemas en temas como salud, protección civil y horarios laborales de los establecimientos, o bien, podría exigir que no haya cobros de servicios como solidaridad con el pueblo y la economía tan golpeada en esta pandemia. Ella misma fue alcaldesa de ese lugar. Lo sabe bien.
Es tiempo ya que los funcionarios dejen la simulación de lado y abandonen ese vicio de guindarse medallitas que no les corresponden. ¿Quiere saber quiénes sí han trabajado con Profeco en la cuarentena? La Secretaría de Seguridad Pública y Protección Ciudadana (SSyPC) con quienes implementaron el programa de verificaciones, vigilancia y recorridos buscando evitar los saqueos en la entidad; la Secretaría General de Gobierno con el establecimiento de la Mesa de Abasto Privado; las secretarías de Economía y del Trabajo para checar el tema de bloqueos y con ello garantizar el libre tránsito y lograr que se diera el abasto de medicamentos y alimentos, y así evitar el encarecimiento de los mismos en todos los municipios. A este trabajo se sumaron algunas abarroteras, las centrales de abastos y diferentes empresas, lo cual me parece bastante acertado, y no figura el nombre de la señora Basurto.
Con este trabajo colaborativo, sin participación de la legisladora, recorrieron tras varias denuncias cerca de 35 municipios, según tengo entendido. Los giros sancionados a la fecha han sido: distribuidoras de huevos, farmacias, casas de empeño, distribuidoras de tanques de oxígeno y tortillerías, todo esto gracias a la gente que no se queda callada y denuncia estos abusos directamente a la Profeco. Bien ahí.
Quizá para la diputada sea fácil adjudicarse una acción que no le compete. Tan común que es eso en muchos funcionarios. Lo que no debe olvidar es que hay en ello un factor humano que existe en Profeco, que al igual que las instituciones de salud y seguridad, se trata del personal de campo que sufre de desgaste físico, estrés y la presión familiar por tener que salir a la calle a vigilar, verificar y exponerse a los contagios y lo que ello implica. Porque no es lo mismo quedarse en casa, como lo hago yo con mis privilegios y como lo ha hecho la legisladora toda la pandemia con los suyos, que guindarse del trabajo de una institución federal.
Creo que el error radica en no saber que el trabajo de las Odecos es dar ese seguimiento en todos los sectores de la economía durante los doce meses del año sin necesidad de exhortos. Aquí podemos sumar la definición de actividades esenciales que brotaron esta cuarentena, donde inicialmente se hablaba de temas como seguridad, salud, la industria energética, el abasto de medicamentos y alimentos. Es en esta última idea es donde la Profeco se conectó como actividad esencial.
Cabe señalar también que durante esta pandemia el Poder Ejecutivo es el único que se ha echado al hombro las actividades esenciales. Recordemos que los juzgados, del Poder Judicial, se fueron sin actividades desde el aislamiento. Por ello, en tiempos difíciles como estos, los exhortos no sólo deberían implicar el hecho de tirar la bolita sin conocer el trasfondo o dejándose guiar por la rumorología, para luego saludar con sombrero ajeno.

#Manjar Conocí a don Fernando Trejo allá a principios del año dos mil en un evento en la Casa de la Cultura Luis Alaminos de Tuxtla Gutiérrez. Llegó, como siempre, acompañando a la maestra Socorro Trejo Sirvent y a su hijo, mi amigo el poeta Fernando Trejo con quien compartí mesa ese día. Éramos entonces muy jóvenes. Esa fue la primera vez que, tras una lectura, alguien se acercó a decirme que le gustaba ver a los jóvenes escribir y participar en eventos culturales. De ahí pal real, conforme mi amistad se fue afianzando con Fer, lo hice también con don Fernando. Compartimos muchas veces el pan y la sal en reuniones con amigos, en tertulias hasta la madrugada o en eventos culturales que nos convocaban. No he conocido hombre más generoso y con un corazón tan grande como él. Me duele profundamente su muerte y desde este espacio dejo mi abrazo con mucho cariño para toda la familia que está sufriendo el dolor de su partida, en especial a la maestra Socorro y a sus hijos Carito y Fer, a la doctora Marisa, a José Luis Abreu y al buen Daniel. #Despedida «De qué carajo sirvió todo el amor sobre todo / si después de todo llegaron las explicaciones / esa excrecencia que le nace al destino / cuando ya se han gastado por el uso los cuerpos / entonces me voy yendo / pero nos quedamos quedándonos / animalmente atados entre nosotros dos / y vivieron felices muchos años». Jorge Enrique Adoum. #ElPoema // La recomendación de hoy: el libro La muerte de Artemio Cruz: una novela de denuncia y traición de María Stoopen y el disco Mátenme porque me muero de Caifanes. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor qué hacer, póngase a leer.

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