Cdigo Nucú / Cesar Trujillo

Los retos del Legislativo en Chiapas

El Poder Legislativo debería ser, por excelencia, el contrapeso del Ejecutivo. Y digo debería porque no lo es. Jesús J. Silva-Herzog lo expone bien cuando señala que no se puede pensar en una legislatura democrática si ésta se encuentra sujeta legal, política o económicamente al poder presidencial (o a los jefes de cada estado, podría agregarse).

Sin embargo, se debería sumar a ello las ideas de Alessandro Passerin sobre que la división del poder no significa negar la soberanía, pues nadie puede negar que el Estado moderno sea plenamente soberano, aunque, ojo, la soberanía debería de existir ahí donde los poderes están más rígidamente separados y contrapuestos.

Partiendo de ello podemos decir que con el cambio en la Mesa Directiva del Congreso local en Chiapas viene un compromiso grande en la entidad para mostrar otro rostro. Primero, porque debe terminar con la frivolidad y la apatía que imperaron en la presidencia anterior con la diputada Rosa Elizabeth Bonilla Hidalgo quien, incluso, fue señalada por sus propios compañeros legisladores de congelar las iniciativas que chocaban con sus creencias o posturas ideológicas, y con otros intereses que ella defendía.

Segunda, porque el reto que tiene en las manos la nueva Mesa Directiva, que preside ahora el diputado José Octavio García Macías, para este periodo, no es tarea fácil. Los retos son mayúsculos y creo que lo sabe. Tiene ahora la oportunidad de demostrar que entiende que su posición en el Congreso es la de legislar para todos por igual y, sobre todo, marcar una agenda de trabajo con perspectiva de género más allá del simple discurso.

La presidencia del Legislativo deberá responder a los pendientes que, por cuestiones morales y políticas, han frenado las iniciativas necesarias de ser sometidas, por lo menos, a una discusión lejos de credos e ideologías particulares (muy respetables), que no tienen nada que hacer en ese espacio.

No olvidemos que, incluso, muchos de estos temas que asustan a algunos diputados (miembros de un partido supuestamente progresista) forman parte de la agenda marcada por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y el Partido del Trabajo (PT) es aliado de éste. Ojo aquí.

Por ello sería interesante ver a los 40 diputados sentados en mesas de trabajo con expertos en los temas donde se discutan las iniciativas pendientes, donde se exponga que los derechos se exigen, no se mendigan, y que ocupar una curul los obliga, repito, a legislar para todos.

Porque podrán estar o no de acuerdo con algunos temas, pero su papel en el Poder Legislativo va más allá de posturas mochas o actos de fe, va más allá de quedar bien con algunos grupos o de los golpes de pecho. Chiapas requiere de un Congreso que enfrente sin miedos y sin ataduras morales el análisis de temas que son discutidos en las agendas parlamentarias de todo el mundo.

Ojalá el diputado José Octavio tenga, al menos, la disposición de trabajar por y para los chiapanecos lejos de posturas misóginas y lejos de ideas que lastimen la democracia. Urge una Mesa Directiva comprometida con la ciudadanía, una que rompa con el caravaneo y la búsqueda de figurar mediáticamente, que termine con la sumisión que mostró de forma cínica la Presidencia anterior.

Toca a esta Mesa Directiva ponderar la tolerancia que es central para que las decisiones que se tomen sean producto de acuerdos. Ya es tiempo de mostrar madurez política y, por tanto, que los diputados comprendan, como señala Fernández Santillán, que para el funcionamiento de todo se requiere que las partes acepten dirimir sus controversias por la vía del diálogo y esto, ojo, contempla hacer coincidir la voluntad de mayorías y minorías, entendiendo que sólo así la práctica política se puede acercar al ideal de la autodeterminación. No hay de otra.

Lo anterior debe servirnos, también, para analizar por ejemplo el trabajo de la Presidencia de la Junta de Coordinación Política. Lo digo porque los legisladores votaron (una vez más) a favor del diputado Marcelo Toledo, quien parece tener claro que el diálogo y el consenso con todos los legisladores fortalecen el trabajo al interior y esto le ha permitido mantenerse al frente de esta presidencia bajo el respaldo unánime, guste o no a muchos.

Por algo se le ve al diputado dialogando y cabildeando con todas las partes, realizando ese trabajo que muchos pasan desapercibido, pero que es fundamental para lograr los acuerdos al interior y coadyuvar en el respaldo a las iniciativas presentadas.

Así, el Congreso entra en su último proceso. Pronto estaremos viendo qué diputados buscarán la reelección, quiénes meten licencia para buscar alcaldías o terminarán el periodo y se irán apagando del mismo modo como llegaron cuando el 2021 los alcance.

Porque hay que señalar que hay figuras más que grises, cuyo papel ha sido de aparador y levanta dedo, figuras de simple estética y cero discurso, sin propuestas, figuras cuyo desempeño sobrepasa la misma mediocridad.

Manjar

Este jueves la Asociación Civil «Chiapas, Cultura y Naturaleza», que preside mi amigo el empresario Javier Trujillo León, cumple dos años de estar caminando y apoyando a diversos sectores. Conozco a Javi desde hace algunos años. Es un hombre comprometido con su tiempo y siempre está dispuesto a ayudar. Por algo, dicen los pajaritos que cantan en los cables, que ya le andan coqueteando algunos partidos políticos para que se sume a ellos rumbo al 2021. No lo dudo. Sin embargo, no sé si a él le interese tener un puesto político. Lo que sí sé es que si le despierta el interés, si le brotan las ganas o ese gusanito de llevar la política a otro plano aparece, el partido que logre sumarlo a sus filas tendrá un excelente elemento. Lo digo porque es mi amigo, claro que sí, pero también porque lo conozco y sé que llegaría a sumar y a ayudar a la gente, que es lo que hoy más se necesita en Chiapas. Por lo pronto no lo pierdan de vista porque sabe hacer política y tiene con qué. #OjoAquí «Se ha caído al suelo el Mar. Difícil / recogerlo, alzarlo, ayudarle. / La masa espesa se mece y se deshace en espuma, / en olas; se contrae y distiende, se agita y calma, / se enfurece y desborda como en inútil esfuerzo por levantarse. / La espesa masa no descansa: moja, hunde, ahoga; /su corrosivo hálito de salitre, esa onda salada y húmeda, /está ahí siempre incansable, y el espumoso oleaje de gelatina, / azogue, agua. Se ha caído al suelo el Mar. / Y es difícil asirlo, levantarlo. / Quizás sea preferible dejarlo donde está, / hasta que pueda alzarse por sí solo. / O hasta cuando lentamente se deseque por cansancio. /O por aburrimiento». Ángel Augier. #ElPoema // La recomendación de hoy: el libro Vivo, eso sucede de Juan Bañuelos y el disco Come Away With Me de Nora Jones. // Recuerde: no compre mascotas, mejor adopte. // Si no tiene nada mejor que hacer, póngase a leer.

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