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Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Comentando la noticia / Alfonso Carbonell Chávez

Aunque suene repetitivo, pero ¡perdón!

Así como algunas voces, debo aceptar, insisten en señalarle al presidente Andrés Manuel López Obrador, un día sí y el otro también, de que si el tema de la rifa del avión presidencial que no se rifará, o que sí por efectos de la compra de medicamentos en el extranjero las medicinas sufrirán hasta un 25 por ciento de incremento este año; siguen muchos viendo los efectos de la problemática que se tiene que resolver de formas varias pero nunca serán las mismas de las corruptas de pasados gobiernos. Así les falta valor o de menos memoria o ambas, para referirse a las causas pasadas e incluso vigentes que ni por asomo sus críticas, ya por comodidad o desmemoria, reparan en señalar con igual índice flamígero el tema del avión, por ejemplo, a Felipe Calderón quien sin consultar ni con su amada Mago, tomó la infausta decisión de adquirir meses antes de terminar su fallida gestión, una mansión aérea para el servicio -y servidumbre- presidencial con cargo al erario y en un agravio sumado contra de millones de pobres, que ni siquiera él ni su Magos disfrutarían, sino quien lo sucedería en el cargo el súper corruptazo de Enrique Peña. De eso, ni hablar. Hipócritas.

En cuanto a la nota que se ha replicado en algunos medios incluso locales sobre el encarecimiento de medicamentos que algunas “asociaciones” de ínclitos farmacéuticos y “especialistas” en el tema de salud estiman, queriendo aprovechar claro el contexto de un parcial desabasto de medicamentos y del que se ha venido explicando hasta la saciedad! por parte del sector salud federal, el origen del desabasto muy parcial y localizado como de los efectos de las nuevas políticas públicas de adquisición de medicamentos (se insiste sobre el modo consolidado de compras) ya se dijo. Sin embargo “los” Loret y Mola (y digo los porque existen quienes replican su columna sin el menor recato en su validación), señala que por estarse adquiriendo medicamentos en el extranjero, está impactado en el aumento de medicinas a lo que agregan, que igual incide en su costo el incremento en las gasolinas. Y no podría ser de otra manera habida cuenta qué, esas voces resultan ser de las empresas que han visto afectados sus negocios al estarse comprar de manera centralizada y con ello insisto, su jugoso negocio de lucro con la salud y la vida de los que menos tienen, de un plumazo se les acabó. Pero insisto aunque creo es por demás, sobre el crimen de lesa humanidad que se cometió durante décadas al traficar, esconder, especular y almacenar los medicamentos para poner de rodillas al gobierno o incluso con plena complicidad de éste; insisto, nada hablan y sí por contrario la espuma rabiosa les envenena el alma, la mente, el corazón.

Y por ello el título de esta entrega, que aunque suene repetitivo ¡perdón!, pero no hay más que enterarse (porque no lo leo) lo que dicen que escribió Loretito de Mole que el gobierno de López Obrador está comprando medicamentos piratas en el extranjero y ya en una actitud enfermiza y perversa sustentada en la desinformación, encuentra eco en otros peor y más desinformados que lo toman a pecho y referencia para sustentar, con verdad supina, lo dicho por el ex comunicador de las estrellas y henchidos de valor incluso, son capaces de citar en sus análisis lo dicho por el insigne periodista. ¡Sí ese que se ha de surrar de risa de estos pobres que todo le creen!, con la leve diferencia que al personaje emisor sus mentiras y calumnias les son pagadas en dólares; en tanto a los locales que repiten sin pudor sus dichos cual pericos amaestrados, les pagan con espejos para que se vean. (Así o saco las manzanas).

Y como no se trata de pelear con nadie y ya lo he dicho no haber dedicatoria alguna empero cabría el saco quizá a algunos, debo decir que los que sean que fueren, tienen el valor y la libertad por supuesto de decir lo que piensan al igual que yo, valdría apuntar para esos valentones de la pluma que escudados precisamente en esa cacareada “libertad de expresión” se refieren de modo directo al presidente como ladrón, corrupto y otros apelativos que rayan en la difamación y calumnia amén repito, de una total falta de respeto a la investidura presidencial ¡valientes de lotería!, creen que porque el presidente les ha garantizado a todos la libertad de manifestación de las ideas, los agravios y acusaciones directas pasarán de largo ante los ojos incluso de su presumible audiencia, no debieran estar tan confiados, digo yo. Porque si bien y lo compartí claro, el director de un Diario de la capital chiapaneca citó a conferencia para denunciar agravios contra de periodistas por parte del poder gubernamental cuestión que debe merecernos nuestra solidaridad, no lo es menor que ejercer el oficio periodístico en cualquiera de sus ramas o plataformas ahora, no se posee patente de corso para denigrar, descalificar, acusar sin probar, mucho menos difamar o calumniar causando daño moral a terceros con la simple presunción o creencias, mucho menos dichos sin tener datos duros o de provenir, también de menos, de fuentes fidedignas. Y no sólo porque a alguien se le ocurre generar una fake news y ahí van todos tras el niño que se avienta al pozo. Ya he dicho no dar consejos como que tampoco, mis apreciaciones y comentarios tienen dedicatoria personal por lo que no es necesario, digo yo, decir nombres. Creo se entiende.

Así entonces y con todo respeto, ¡perdón que sea repetitivo! pero creo es necesario. Y ni siquiera es en defensa de nadie mucho menos de un presidente tan querido y popular que no lo necesita, menos de alguien como su humilde servidor que les esté refrescando la memoria. Concluyo: Es de dar risa por no decir pena ajena, que por ejemplo alguno de ésos muy “preocupados” por el país, se atreva con irresponsabilidad rampante criticar sin fundamento además de modo procaz al presidente de México; incluso ya armado de valor de miedo que no tenía, le pase a raspar la faz al gobernador Rutilio también miembro prominente de la 4t tachándolo de títere. Pero qué cree, que cuando baja su mirada al prohombre que despacha en el palacio municipal de la capital, qué cree; ¡sí!, el también beneficiario de la cuarta (1/2) o sea del tsunami obradorista el tal Carlos, bueno sólo bonito (que sí le dice) no lo llama. Y entre que es un gran presidente y amigo de los pobres no lo baja, según su apreciación muy personal porque nadie más que él y un puñado de bien alimentados periodistas, le ven esas bondades, ello en total contrasentido de miles de capitalinos que ya no encuentran la hora de que esto termine. Pues bien, así las cosas en este nuestro amado país y aldea en la que también y está requetebién, se cuecen habas. Y aunque suene repetitivo ¡perdón! ¡Me queda claro!

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