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Detectan en México microplásticos en la sangre, los asocian a la depresión

Detectan en México microplásticos en la sangre, los asocian a la depresión

En la era actual denominada por algunos como «plastioceno», los microplásticos y sus componentes están en el aire, la tierra y el agua

Lucero Natarén/ Aquínoticias

De acuerdo con un artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), un grupo de científicos holandeses de la Vrije Universiteit Amsterdam han encontrado microplásticos en el flujo sanguíneo de un grupo de personas sanas, por otro lado, un equipo multidisciplinario descubrió componentes químicos de microplásticos en el suero humano que relacionó con una enfermedad muy importante no sólo en México, sino también en el mundo, la depresión.

El equipo de Jorge Morales Montor, del Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, a través del estudio Environmental pollution to blame for depressive disorder?”, que se publicó en febrero pasado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, descubrió que hay “una asociación de moléculas componentes de los microplásticos con una enfermedad crónica debilitante: la depresión mayor”.

Los componentes de microplásticos encontrados por el equipo de investigadores en pacientes con depresión mayor son «cuatro ftalatos y dos bisfenoles, moléculas que todo el tiempo y toda la vida estamos respirando, bebiendo o comiendo».

Morales Montor señala que “La depresión mayor es la principal causa mundial de discapacidad y la primera causa de morbilidad o enfermedad. Lo peor es que más de 85 por ciento de los afectados no reciben tratamiento”.

Ante esta situación y para prevenir, Morales Montor recomienda:

  • No calentar en el horno de microondas bebidas y comida en recipientes de plástico.
  • No consumir comida enlatada -todas las latas tienen un forro de plástico hecho a base de bisfenoles y ftalatos-.
  • No calentar biberones en microondas porque liberan bisfenoles y se mezclan con la leche que consume el bebé. No consumir agua en botellas de plástico que han estado por más de cuatro horas en el calor, así como no usar recipientes de plástico para transportar alimentos, pero si procurar reciclar, reducir y reutilizar.

Estos consejos, advierte, son porque en la era actual, llamada por algunos como «plastioceno», los microplásticos y sus componentes están en el aire, la tierra y el agua.

«En los océanos del mundo hay siete islas de plástico, algunas del tamaño de Cuba y de Francia, que por el calentamiento global desprenden ftalatos y bisfenoles, los más peligrosos componentes de los microplásticos».

A decir del especialista, estos componentes se encuentran en plásticos duros, utilizados en la fabricación de recipientes de plástico de uso doméstico, y en los plásticos blandos, como el de las bolsas de un solo uso.

«Todo el tiempo los estamos respirando con el aire. En el país hay muchas fábricas de plástico que con sus emisiones los liberan a la atmósfera. También los comemos y bebemos todos los días en los alimentos enlatados y en las botellas de agua».

En cuanto a los ftalatos y bisfenoles, estos «son componentes químicos que no tienen enlaces covalentes (no están unidos fuertemente), se desprenden fácilmente de su matriz sólo con cambiar la temperatura o al pasar de un medio ácido a uno alcalino o al revés».

Cuando uno mete un recipiente de plástico al microondas o durante horas deja la botella en el carro bajo el sol, se desprenden y contaminan los alimentos y el agua.

Algunos ftalatos se utilizan en fijadores de maquillaje, perfumes, desodorantes y otros productos de uso frecuente, de manera que todo el tiempo estamos expuestos a ellos.

En este escenario y con este importante hallazgo, los investigadores científicos piden a la ciudadanía tome seriamente este tema y haga cambios en su diario vivir.

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