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En este pueblo ya no hay pandemia, solo mucho calor

En este pueblo ya no hay pandemia, solo mucho calor

La preocupación por el COVID-19 parece haber quedado atrás, los temas de conversación se centran en el calor insoportable, la lluvia que no termina de llegar y los chaquistes

Sandra de los Santos / Aquínoticias

Cuando las y los tuxtlecos nos quejamos del calor es porque el termómetro marca arriba de los 38 grados, pero la sensación térmica es mucho peor. En las calles las personas se les nota fastidiada por el clima, se secan el sudor, intentan abanicarse con lo que pueden “este calor está insoportable” dicen, aunque, desde hace días la ciudad está nublada. Pareciera que va a llover, pero hasta ahora solo alguna llovizna ha caído en algunas partes de la ciudad.

El clima, como en todas partes del mundo, es de los principales temas de conversación de las y los tuxtlecos. El calor insoportable, la bruma de los incendios forestales y la lluvia que no termina de llegar. En la última semana hay que agregarle la plaga de chaquistes que anda por todos lados.

Mis salidas de casa son esporádicas así que cada que salgo tiendo a observar todo y veo muchas situaciones como cosa nueva. Me maravilla ver los árboles de mango y tamarindo por toda la ciudad cargados de fruta. También los árboles de flor de mayo que aparecen en cada tramo con colores que van del blanco al rosado. A veces pienso que no somos conscientes de lo bello que hay en lugar que vivimos porque lo que no nos gusta lo empaña, lo perturba demasiado.

Salí de casa para hacer compras aprovechando que mi hermana me llevaría a los lugares que necesitaba ir, aunque trato de ser lo más independiente posible siempre he dejado en otras manos la responsabilidad de manejar los medios de transporte que utilizo.

A todos los lugares que fui ni una persona utilizaba cubrebocas y todas se saludaban como que si el COVID-19 ya hubiera sido declarado como una enfermedad superada. Al señor que me vende las frutas le pregunto de su cubrebocas y me muestra que lo trae en la bolsa de su mandil, pero que se lo quita por el intenso calor “ya se vacunó mi mamá que era la que me preocupaba” me dice. Y me cuestiono de manera mental si me tomo el tiempo de explicarle que su lógica sigue poniendo en riesgo a su familia, pero mi hermana me aflige porque termine las compras.

El recorrido continúa en otros negocios y la historia no es diferente. Los empleados y compradores andan sin cubreboca. Los tapetes sanitizantes que antes estaban, al menos de adorno, ahora han desaparecido. Los botes de gel antibacterial también ya son cosa del pasado.

En mayo del 2020 inició en Chiapas el primer repunte de casos, pero a un año de esto, la preocupación de la ciudadanía ha cambiado, ahora, se habla más en el calor insoportable, la lluvia que no termina de llegar y los chaquistes. Ojalá y la vida no nos vuelva a recordar que la pandemia no ha terminado.

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