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Francia Márquez y la entrada del afrofeminismo al poder en Colombia

Francia Márquez y la entrada del afrofeminismo al poder en Colombia

Colombia es el segundo país con más desigualdad en Latinoamérica y El Caribe; la cara más ruda de esto se muestra, sobre todo, entre mujeres y comunidades afrodescendientes y rurales

Diana Hernández Gómez / Cimac Noticias 

¿Quiénes gobiernan? Usualmente, al hacernos esta pregunta pensamos en líderes políticos que siempre han pertenecido a esferas ajenas a la nuestra: alejados de la violencia, precariedad, segregación. Pero este 2022, en Colombia hay una mujer que quiere romper esa barrera y reivindicar a las esferas marginadas en su país: Francia Márquez Mina.

Francia está compitiendo por la vicepresidencia colombiana en la fórmula del candidato presidencial Gustavo Petro. Ella es una abogada, feminista y activista defensora del medio ambiente originaria del municipio de Suárez, en Valle de Cauca (uno de los departamentos colombianos más pobres, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística).

La vida de Francia Márquez ha sido atravesada por diferentes violencias sistemáticas que afectan a millones de colombianas. A los 16 años, por ejemplo, tuvo que empezar a trabajar en una mina y en labores del hogar para mantener a su hijo, luego de que su pareja se fue y no se hizo cargo de su responsabilidad.

Al mismo tiempo, Francia estudiaba y participaba activamente en la defensa de los territorios ancestrales de su comunidad. Su oposición a la minería indiscriminada y a la desviación del Río Ovejas, entre otras actividades, la hicieron acreedora al Premio Medioambiental Goldman en 2018, pero también la han convertido en el objetivo de amenazas y atentados.

Desde estos flancos de lucha, la abogada reivindica no solo su pasado como una mujer crecida en las zonas pobres y marginadas de Colombia, también pone un rostro a aquello por lo que los diferentes afrofeminismos en América Latina y El Caribe llevan luchando desde hace décadas.

Una historia indisciplinada

De acuerdo con datos del Banco Mundial para el 2021, Colombia es el segundo país con más desigualdad en Latinoamérica y El Caribe; la cara más ruda de esto se muestra, sobre todo, entre mujeres y comunidades afrodescendientes y rurales. Estas últimas, además, quedan expuestas a un mayor nivel de vulnerabilidad y a desplazamientos forzados debido al despojo de tierras que han afrontado durante las últimas décadas.

Mientras este contexto sigue evolucionando, el país registra cifras históricas en casos de feminicidio, según la Policía Nacional. En lo que va del 2022, 420 mujeres han sido asesinadas. El año anterior, la cifra de casos en el mismo periodo fue de 375.

Con su posicionamiento en la esfera política de Colombia, Francia Márquez coloca estos temas sobre el estrado y evidencia la necesidad de hablar desde la interseccionalidad. Y como menciona la socióloga Rosa Campoalegre Septein, no hay nada más interseccional que los afrofeminismos.

Para Campoalegre, dichos feminismos han mantenido luchas históricas relacionadas con la violencia de género, pero también con el colonialismo y el racismo. Para emprender la pelea, han echado mano de la interseccionalidad, pero también de las historias indisciplinadas.

La especialista define las historias indisciplinadas como esa necesidad de contar historias de resistencia; pero no “Historias” con mayúscula, sino relatos de vida de aquellas mujeres poderosas que han impulsado cambios históricos en la lucha afrofeminista.

Historias, por ejemplo, como la de “La Negra Carlota”, mujer que lideró la sublevación de esclavos en un ingenio azucarero en Cuba; o como la de Francia Márquez, quien podría convertirse en la primera vicepresidenta afrocolombiana.

La lucha de Márquez contra el uso indiscriminado de tierras y el enfrentamiento contra multinacionales como AngloGold Ashanti Limited se traduce en una resistencia continua contra los nuevos modos de colonización.

Por otro lado, su participación en eventos como los diálogos de paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) la han posicionado como representante y defensora de las mujeres afrocolombianas en su país.

“Feminizar la política”

Después de un encuentro de mujeres el pasado 7 de marzo, Francia Márquez Mina habló sobre la necesidad de feminizar la política colombiana ante el panorama de la región. “Las mujeres, a lo largo y ancho del país, hemos visto la necesidad de asumir la política y no permitir que nuestro lugar sea definido por el patriarcado y el machismo”, escribió en sus redes sociales.

Imagen: Instagram @franciamarquezm

Para cambiar esto, la feminista y activista aboga por una política atravesada por la perspectiva de género. Así, cuando propone la regulación de las drogas piensa en cómo el crimen organizado ha dañado de manera específica a los millones de mujeres colombianas; al abordar temas como la violencia policial, hace énfasis en la necesidad de deconstruir la formación machista inmiscuida en las fuerzas de seguridad de su país.

Tan solo con la posición en la contienda de Francia Márquez, estas propuestas han resonado en miles de oídos. Si la candidata llega al cargo, las iniciativas tendrán mesas para ser trabajadas y más voces que logren transmitirlas. Colombia, por su parte, tendrá la oportunidad de iniciar un proceso que no es más que un paso fundamental para la justicia entre una de las esferas más marginadas en toda América Latina.

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