La amistad / José Luis Castillejos Ambrocio

En calles polvorientas y bajo el sol ardiente de pueblos de la frontera sur de México, hemos caminado junto a Rosy Urbina y con Rodrigo Ramón Aquino, entre otros compañeros, por senderos que serpentean entre barrios olvidados y cerros desgastados por el tiempo. Con cada paso, hay historias de vida y lucha, escuchadas atentamente en cada parada de la campaña política.

Este es un viaje que trasciende la política y se ha convertido en un pacto silencioso de empatía y compromiso.

La comida es un consuelo compartido en el camino. Los mangos y guayabas, arrancados de sus ramas con esa facilidad de lo maduro, chorrean dulzura y lo hemos disfrutado. El chocolate, servido frío o caliente, se transforma en un bálsamo contra la fatiga. Las tortas y tacos, con sus rellenos generosos, son un reflejo de la abundancia en medio de las caminatas. Y las horchatas, barbacoas, nieves y raspadillas no solo apagan nuestra sed, sino también endulzan las conversaciones, haciendo más ligero el camino.

En estos recorridos, la hermandad no es solo palabra, sino acto. Con Rosy cada sonrisa compartida, cada plato compartido, cada historia escuchada, fortalece la amistad inquebrantable. No solo caminamos por una elección, sino por reafirmar el compromiso de Rosa Irene Urbina Castañeda con aquellos rostros, nuestras gentes, que confían en que hay que hacer mas por los que menos tienen. Es, después de todo, una promesa de volver, de no olvidar.

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