Necesario seguir nombrando a las mujeres en marco juridico: Angelica de la Peña

La discriminación y exclusión contra las mujeres es vigente y necesita ser nombrada para que las políticas públicas atiendan las desigualdades que se viven

Angélica Jocelyn Soto Espinosa / Cimac Noticias 

Ciudad de México.- A lo largo de la historia el feminismo ha deconstruido y reformado conceptos que visibilicen a las mujeres, incluso en el lenguaje, por lo que quitar la palabra mujer de las leyes podría ser un retroceso, la discriminación y exclusión contra nosotras es vigente y necesitamos ser nombradas para que las políticas públicas atiendan las desigualdades que vivimos, explicó la política feminista Angélica de la Peña Gómez.

Ésta es la cuarta de una serie de entrevistas a expertas en los derechos de las mujeres, feministas abolicionistas, quienes desde sus distintos ámbitos de trabajo (la academia, la investigación, el periodismo, la defensa de Derechos Humanos) explicarán las implicaciones que tiene cambiar conceptos en las leyes o en las instituciones y desdibujar a las mujeres como sujetas de derechos.

En esta cuarta entrega, Cimacnoticias conversó conla política y feminista Angélica de la Peña Gómez, quien fue diputada, integrante de la Comisión Bicameral del Parlamento de Mujeres de México y secretaria del Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres.

De la Peña también fue senadora de la República, presidenta de la comisión de Derechos Humanos de esta Cámara alta y fundadora de la Asociación Civil «Mujeres en Lucha por la Democracia» y una de las principales impulsoras de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Tuvimos que nombrarnos en las leyes para actuar contra la discriminación

–Angélica Jocelyn Soto Espinosa (AJSE): ¿Qué es el «borrado de las mujeres»?

–Angélica de la Peña Gómez (APG): Primero hay que hacer historia de cómo hemos ido logrando en todo el mundo reconocer a las mujeres como tales.

Lo que prevalecía en el lenguaje era la utilización de categorías como el «hombre» y «el ser humano». Las propias leyes han venido poco a poco fomentando esa actitud androcéntrica de los hombres. Hoy, todos eso conceptos los hemos deconstruido, los hemos reformado, los hemos ido derogando de la legislación porque hemos hecho un diagnóstico desde el feminismo de que ese comportamiento, esa forma de educar, esas actitudes androcéntricas, lo único que siguen provocando en la sociedad es que los hombres tengan una actitud de superioridad, menosprecio y de dominación contra las mujeres solo por serlo.

Para trabajar en las distintas esferas de la discriminación contra las mujeres fue necesario nombrarnos. «Si no las nombras, no existen», era un precepto que desde el feminismo empezamos a construir.

Después de hacer un análisis en todo el mundo de cómo las mujeres y las niñas quedaban fuera de la atención de los gobiernos y de las políticas públicas, se hizo necesario insistir en que las mujeres fueran tomadas en cuenta en esas políticas.

Por ejemplo, si bien se reconocía en las leyes el derecho al voto, las mujeres no votaban. Por ello, cuando se exigió el derecho al voto se hizo necesario especificar que tanto los hombres como las mujeres tenían derecho al voto. Nombrarlas fue importante para reconocerles ese derecho. Igual pasó con los derechos laborales, un ámbito en el que los hombres empezaron a lograr el reconocimiento de sus derechos pero las mujeres, al no ser nombradas, no tenían esos derechos y eran doblemente explotadas, de tal manera que fue necesario además de identificar que las mujeres tienen derechos laborales, destacar la particularidad de que las mujeres que trabajan además siguen atendiendo las responsabilidades de su familia, de su hogar.

El nombrarlas e identificar las características que distinguen a las mujeres respecto de los hombres ha sido un proceso muy importante que gradualmente se ha ido logrando en las leyes de todo el mundo.

En la educación, por ejemplo, es exactamente lo mismo: las niñas tienen derecho a la educación, igual que los niños, pero no es lo mismo que un niño camine por varios kilómetros para llegar a su escuela a que lo haga una niña. Habría que hacer un análisis diagnóstico de los riesgos diferenciadas de las niñas en estas circunstancias, donde además te vas a encontrar con que las niñas, cuando regresan a su casa, tienen que hacer tareas del hogar, a diferencia de los niños; eso te hace hacer una política pública que considere que ser niña conlleva una discrimación.

Estos son, en síntesis, sólo algunos ejemplos del proceso que en el Derecho, en todo el mundo, se ha ido construyendo para evidenciar la discriminación por el hecho de ser niña o mujer.

Hoy, frente a esos derechos que hemos ido ganando en las distintas leyes, tenemos que destacar dos principios fundamentales además del de no discriminación: la igualdad sustantiva y la paridad.

Estamos hablando de que las mujeres poco a poco hemos ido logrando ser reconocidas en este nuevo Estado de Derecho que se ha ido construyendo también a nivel internacional y que ha ido avanzando en reformas sustantivas desde las constituciones y en las leyes secundarias para tener todo un marco jurídico de protección de las mujeres, de las niñas, pero a partir de reconocer las características particulares que distinguen a estas personas por su condición de nacimiento.

La visibilización de las mujeres y las niñas es fundamental para que no se trastoque la política pública que deriva de esa visibilización legal.

–AJSE: ¿Qué implicaciones tendría cambiar el concepto mujer en las leyes? 

-APG: Trastoca la política pública de manera esencial. Hoy estamos batallando porque ese precepto (de reconocer la discriminación que viven las mujeres a partir de primero nombrarnos) se aplique a toda la política pública, y con esto también me refiero al comportamiento de las personas, de las humanas y humanos.

Esto no va a cambiar si tú no lo pones en una ley, si tú no garantizas que esa ley se conozca y que vaya fomentando los cambios en el comportamiento de las personas. Ese es el gran mérito del Derecho, de las leyes, que en una sociedad se concretan después de que se escriben y se fundamenten para lograr el trabajo político que tienen que hacer los gobiernos, la sociedad, la comunidad, las familias, toda la sociedad en general, para que la discriminación de las mujeres vaya resolviéndose.

La discriminación no se va a cambiar ciertamente por decreto pero el que tú lo tengas en la Constitución… Si vuelves al diario de debates y revisas cuáles fueron los fundamentos para escribir hombre y mujer, encontrarás que ese precepto tiene un sentido de visibilizar la discriminación de las mujeres respecto de los hombres; no habla de las personas en general, habla de cómo las mujeres han sufrido discriminación porque no han sido nombradas en las leyes.

El (artículo) 4to constitucional es el precepto fundamental, desde la Carta Magna de nuestro país, para que de ahí deriven todos los preceptos legales de la administración pública, del ámbito jurídico, de la familia, de la sociedad, de la comunidad. Si tú quitas los conceptos, lo que vas a provocar es que no haya una obligatoriedad para seguir trabajando en la resolución de los siguientes montajes de todo el sistema contra la discriminación de las mujeres, que es un sistema que tiene siglos a trás, no es nuevo, tiene que ver precisamente con la división de las personas, de mujeres y hombres, que ellos tienen unas tareas y ellas tienen otras. 

Esa condición determinante de su sexo ha sido el fundamento del sistema en el que el hombre es preponderante, el fuerte, el que sabe, tiene todas las condiciones para dedicarse al ámbito público en la conducción de la sociedad. Es lo que nosotras identificamos como el sistema patriarcal, el patriarca, el jefe que tiene bajo su dominio a las familias, a la sociedad. Hay un origen que tiene que ver con la antropología social, con la economía, el Derecho, con la forma con la que se han estado construyendo las sociedades.

Todas las sociedades tienen la misma caracterización porque el ser humano, como mamífero, se desarrolla de manera binaria: o naces niño o niña, y eso deriva en determinados comportamientos descritos de manera sistémica. Eso hay que deconstruirlo a través de la ley porque entonces no hay una igualdad a partir del reconocimiento de la individualidad de cada quien. Sí necesitamos trabajar en el reconocimiento de las mujeres en la Constitución, que es documento fundamental, para que exija en la política pública, políticas que estén inscritas en la eliminación de todas las formas de discriminación contra las mujeres por serlo.

–AJSE: ¿Considera que nombrar a mujeres y hombres, en lugar de personas, discrimina?  

.APG: A finales del siglo pasado, la categoría género se definió de acuerdo con el análisis de las condiciones sociales que determinan diversos comportamientos entre mujeres y hombres. En 1997, el Consejo Económico Social, cuando se empezó a hablar de la perspectiva de género, la define como el predominio de un sexo sobre el otro.

Cuando la Plataforma de Acción de Beiging, de 1995, habla de discriminación por razones de género, sabemos que habla de discriminación de las mujeres por ser mujeres, independientemente de su edad, de su condicón. Cuando empezamos a hablar en plural de las mujeres empezamos a integrar a las mujeres en toda su diversidad.

Cuando hablamos del borrado de las mujeres estamos hablando de que en las leyes ya no exista la categoría mujer o niña para sustituirlas por persona, un afán que puede tener buena fe de integrar a las personas independientemente de su características.

Sin embargo, en el marco jurídico que es necesario seguir construyendo y deconstruyendo, es necesario seguir nombrando a las mujeres. Yo no puedo anticipar hasta cuándo va a tener que ser necesario nombrar a las mujeres, puesto que la discriminación no se ha resuelto, la discriminación contra las mujeres no se ha resuelto, la exclusión de las mujeres no se ha resuelto, la emancipación y la opresión es un grave problema que todas las mujeres en todo el mundo se sigue sufriendo, y eso no se puede negar.

No hay que confundir. La orientación sexual es otra cosa. Las lesbianas son mujeres y son discriminadas, además de ser mujeres, por su orientación sexual. El mundo ha avanzado para ubicar con toda precisión las distintas discriminaciones. Si una vuelve a leer la Declaración Universal de los Derechos Humanos, aún cuando fue escrita en el 48, dice que una humana o humano sea discriminado atenta contra su derecho a existir.

Este enfoque de interseccionalidad que se ha llamado desde la sociología, desde este enfoque de pluralidad y diversidad, parte del ejercicio del derecho fundamental como humana o humano, de ser lo que quieres ser. Lo que está detrás, y eso no está a discusión, es que las niñs y los niños desde que nacen tienen derecho a desarrollar su propio proyecto de vida y el Estado, donde nacen, donde ellos crecen y empiezan a tener su desarrollo, tiene que garantizar que pueda a ser lo que quiera ser. Si quiere amar a una persona y relacionarse con una persona de su mismo sexo, lo puede hacer; las personas trans tienen derecho a transitar a ser lo que se denomina una identidad de género distinta al sexo con lo que nacieron, claro que no hay que discriminarlas, es muy claro el principio de no discriminación.

Lo que tenemos que trabajar aquí es que ningún derecho pueda estar sobre ningún otro. El reconocimiento de los DH tiene que ver con que todas las personas tienen derecho a ser lo que quieran ser, lo que no puedes hacer es imponer tu derecho por encima de otro y mucho menos cuando esos derechos ya están ganados.

No debemos entrar en una confrontación sino actuar con mucha inteligencia para no violentar tampoco los procesos de cada quien. El único límite que tienes es que no se trastoque la ley.

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