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Qué más pue… / Carlos Coutiño

Qué más pue… / Carlos Coutiño

Doble moral

Mientras el presidente Andrés Manuel López Obrador afirma por todos los medios que está en un proceso de cambio total y que más allá de la no corrupción, está el paso de poder decir sí a las libertades en general, la Sala Especializada del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) falló contra dos cardenales, un obispo y dos sacerdotes mexicanos porque alentaron a meditar bien el voto, rezar para pedir “luz” a Dios y no votar por promotores del aborto y la ideología de género en las elecciones del 6 de junio de este año en México.

         Si bien es cierto que se vive en un estado laico, también es cierto que es el papel de los clérigos hacer lo que hicieron, lo mismo que lo Anaya o cualquier otro del PRD que pide no a tanto absurdo de parte del gobierno federal.

         Parece ser que se intenta imponer a como dé lugar ideologías que van contra la moral y buenas costumbres, el gobierno se da cuenta que el poder de la Iglesia está mucho más fuerte que ellos, por eso condena y actúa con represión contra quienes se oponen a ellos, no solo desde el catolicismo, también de grupos sociales, periodistas y demás.

         La represión es la mejor arma para detener a todo lo que se opone, más bien a los que dicen que no se va por el buen camino de la paz, desarrollo y justicia, a quienes denuncian vulneración de derechos humanos.

         Los sentenciados son el Arzobispo Primado de México, Cardenal Carlos Aguiar Retes; el Arzobispo Emérito de Guadalajara, Cardenal Juan Sandoval Íñiguez; el Obispo de Cancún-Chetumal, Mons. Pedro Pablo Elizondo Cárdenas; y los sacerdotes Mario Ángel Flores Ramos, entonces rector de la Universidad Pontificia de México (UPM), y Ángel Espinosa de los Monteros.

         El Tribunal Electoral hace su papel y se entiende, pero es tan absurdo el pensar que eso va a enmudecer a la Iglesia o a otros partidos, incluso a medios de comunicación; el verdadero peligro a la supuesta e inexistente democracia, está en quienes compran votos, amenazan y expulsan a la gente de sus empleos si no van a sufragar por un candidato.

         Queda claro que el gobierno no solo miente, también es asesino, asesino de la libertad en toda su expresión, acaba con la dignidad de miles de personas, ataca a quienes no comulgan con ellos, no es MORENA, es quienes están ahí en su mayoría, porque vienen del PRI, PRD, así como de otras partes.

         La “bolita” está en manos del Secretario de Gobernación, quien podría señalar que la multa sería de tres millones de pesos, que bastante falta le hace al partido MORENA para la compra de votos en el 2024, pues no hay que olvidar que ellos compraron con dinero de Chiapas miles de votos, según la denuncia con audio, hecha por Chucho Ortega.

         Hay que recordar cómo se escucha la voz de Manuel Velasco diciendo atender la instrucción de Monrreal que le reclama por la detención de 2 mujeres en el aeropuerto de Tapachula con los millones en maletas, luego se escucha la voz del entonces fiscal Raciel López Salazar y que el gobernador de Puebla lo desenmascaró como uno de los más corruptos chiapanecos.

         Ahí se da nuevamente instrucciones para la liberación de las mujeres y el reintegro del dinero, para la campaña de quien ahora es incorruptible presidente, López Obrador; luego entonces cual es el problema de que haya quienes pidan no decir si a ellos como partido político, porque decir sí siempre al gobierno.

Mujeres

El 25 de noviembre, no debe pintarse de naranja, ni de otro color; de nada sirve conmemorar una fecha donde solo se usa la retórica para apaciguar un dolor de cientos de miles de madres y padres que han perdido a sus hijas, mamás o esposas por la violencia que también viene del mismo gobierno.

         Ha sido muy general el tema de la violencia, culpando al hombre como tal, de las muertes de todas sin excepción; eso quiere decir que todos son violadores, asesinos, malditos y demás calificativos. Porque no decir nombres y señalar al gobierno cuando corre a mujeres embarazadas, madres solteras, o aquellas que no quisieron ir a la cama con esos jefes en la administración pública, porque no decir nombres de esos funcionarios que para dejar trabajar a una mujer es necesario sexo o arrebatarles el dinero hasta un 50 por ciento.

         Dar nombres de las empresas de comunicación o de cualquier otro giro que hacen lo mismo, pero también señalar a mujeres que se convierten en enemigas a muerte de otras, por el solo hecho de no tener un buen rostro o por verlas como competencia en lo laboral, las mujeres también son enemigas de otras, no es un asunto de violencia hacia un género, es un problema global que tiene que ser atendido desde una perspectiva antropológica que señale la razón de ello.

         Una vez más, vale la pena señalar que la violencia afecta a todos, cuántos muertos hombres se han dado por diversas causas y son las madres que sufren igual, cuántos hombres sufren por sus hijas; luego entonces no es asunto de género, es un tema de humanidad, de respeto, amor, de conciencia.

         De ahí que se tiene que trabajar el tema en mención desde tres vertientes, que es la educación a través de la SNTE y que ésta realmente tenga la capacidad para atender desde las clases de ética y valores el proceso con sus estudiantes.

         Lo mismo que el gobierno no con políticas públicas, porque nunca ha funcionado, si no con una forma de actuar desde su interior para que sí se pueda ver el ejemplo de cómo actuar con todos, sin excepción, porque la violencia no es más fuerte contra una mujer que contra un hombre, no es más violencia contra un ladino que contra un indígena o campesino, no duele más cuando es un mexicano que con un migrante; de ahí que la Iglesia tiene que trabajar también para ir cambiando paradigmas.

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