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 Qué más pue… / Carlos Coutiño

 Qué más pue… / Carlos Coutiño

 Magisterio

Si bien es cierto que el magisterio requiere del apoyo del gobierno para presentar un verdadero apostolado de la educación, también es cierto que los maestros tienen que tener un mejor rol que permita a las generaciones actuales tener las bases para consolidar una mejor entidad y como consecuencia un país.

         Es correcto ver que hay obras de mejoramiento y nuevas que permiten ver no al gobierno, sino a Chiapas en un estatus diferente, sin embargo hay carencias al por mayor y que eso hace que muchos no puedan tener las posibilidades de cambiar en todos los rubros.

         En cuanto a infraestructura solo como ejemplo Mapastepec, donde se creó dos palapas mal hechas, que sirven de salones a un número de niños en nivel primaria, sin baños y hay que acudir a sus propios hogares para hacer sus necesidades, entiéndase que el piso es arena.

         Otro ejemplo es el que ocurre en el ejido el Jobo de Tuxtla Gutiérrez, la capital del estado; donde niños en promedio 200 caminan diariamente 3 kilómetros para llegar a su escuela y 3 más de regreso; pero en temporada de lluvias es imposible hacerlo, por lo que su educación es incompleta.

         Sin embargo hay que reconocer que la infraestructura no es lo más importante, prueba de ello, es que escuelas enclavadas en la Sierra o lugares por demás apartados, sus alumnos han ocupado a nivel nacional primeros lugares en alguna materia, es decir es el tipo de educación que se ofrece por el profesorado.

         Ahí está realmente el trabajo que se tiene que hacer y a la par por supuesto la creación de escuelas, se requiere de maestros que cumplan de lunes a viernes, que tengan 5 horas de clases diarias, que se de libertad de cátedra, que cuenten con las herramientas para la investigación y desde luego compromiso de todos.

         De nada sirve encontrar escuelas de primer nivel, si estas no tienen maestros adecuados, ejemplo de ello ingenieros dando inglés, amas de casa que en su desesperación entraron por economía a dar clases el primero o segundo año de primaria, algunos médicos dando español o ciencias sociales.

         Ahí está el verdadero problema, que no hay calidad y por eso mismo, los alumnos cuando van a la universidad, su mentalidad es de que van a trabajar, que será de ellos cuando salgan si hay o no empleo, pero no piensan en convertirse en emprendedores, dueños de su propio negocio, empleadores para otros que vienen abajo.

         Ante esa situación, Chiapas, Guerrero, Oaxaca, Coahuila, entre otros, están situados en una mediocridad increíble, y solo ven que estudiar es bueno porque habrá empleo de lo que sea, no de lo que estudiaron, ejemplo ejecutivos de ventas con carreras de ingenieros, médicos de taqueros o taxistas, periodistas en venta por catálogos, entre muchos oficios más.

         En efecto, algo pasa que no se quiere cambiar, hay un miedo por el magisterio, gobierno y desde luego que absorbe el alumnado para una mentalidad como tal.

17 de Mayo

El número de ciudadanos que son homosexuales, ha ido en aumento en el caso de Chiapas, sobre todo en jóvenes de preparatoria en adelante, es un apartado interesante de analizar, porque los indígenas se están saliendo de sus comunidades para evitar que se presente actos de violencia en su contra por no ser “hombres”.

         De acuerdo con datos de maestros de la Sección VII y 40, por lo menos 2 hay en cada salón, que va desde bisexual, homosexual, travesti de closet, pasivos, inter y otras denominaciones que se han dado entre ellos; el número de lesbianas es menor, es posible que existan 2 a 3 pero en cada escuela.

         El homosexualismo no puede considerarse como un delito, nunca; ya que el problema no radica en las preferencias o sexo, sino en cada acción que un individuo comete, ejemplo: si un gay como se denominan, vive su sexualidad con su pareja, trabaja, estudia, es responsable, buen vecino, etcétera, pues es un ejemplo de mexicano.

         En cuanto a los heterosexuales, si uno de ellos es drogadicto, golpeador, delinque, agresivo, no estudia, no trabaja; este si es un mal ejemplo y desde luego que merece la atención del gobierno para remitirlo a la instancia que corresponda; de tal suerte que se subraya es en cada acto como se observa si es bueno o malo, no en la raza, piel, estatus social, educación, etc.

         Los grupos de WhatsApp, redes sociales como FaceBook, Telegram, han proliferado un sinfín de grupos abiertos para la homosexualidad, donde se observa con cierta urgencia de hombres, buscando a hombres para relaciones y muy pocas mujeres en el mismo tenor.

         Más allá de lo que han solicitado de la no violencia, hay que ver como es la vida de cada uno de ellos, ejemplo de quienes están en presión, pues se calcula que hay un 8 por ciento de todos los reclusos en Chiapas, el cual es una doble pesadilla por la forma en que son tratados.

         En realidad hay un equívoco en cuanto a pedir que se crean leyes para evitar la homofobia o eliminar la violencia en cualquiera forma, luego entonces sería como presionar y castigar a quienes piensan distinto, es decir, nadie está obligado a pensar igual ni si quiera puede imaginar que eso suceda.

         Lo que sí es correcto, es trabajar en el respeto, los valores, porque no se debe ver a estas personas como extrañas o raras o enemigos, finalmente son seres humanos a los que hay que ver como eso, útiles a la sociedad y en que más pueden trabajar por el bien de todos.

         Pero la educación y cultura, no se hace con leyes, no se hace con peticiones, ni tampoco con ideas de cómo quieren ser beneficiados, sino de comportamiento, hay que cambiar de raíz, desde niños no para impulsar como una necesidad el homosexualismo, sino el entender que están desde siglos de los siglos y que no van a dejar de existir, hay que verlos de manera normal y con las mismas necesidades.

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