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Qué más pue… / Carlos Coutiño

Qué más pue… / Carlos Coutiño

PRI-Prensa

El dirigente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas se le escucha decir en un audio, que “A los periodistas no hay que matarlos a balazos, hay que matarlos de hambre”, si bien es cierto que es deplorable su actitud, también es cierto que a fines del siglo pasado esa era la forma que se utilizaba por el gobierno y masones para “atacar”.

         Por poner un ejemplo, a quienes no comulgaban con el poder, se veía donde trabajaban para hacerlos renunciar, otros más imputarlos de delitos inexistentes, incluso si tenían propiedades se les embargaba y en el caso de ser comerciantes también se le buscaba que nadie les comprara.

         Sin ir más lejos, en Chiapas el ex gobernador Pablo Salazar Mendiguchía, hizo lo propio, al menos eso se dijo por parte de la empresa Cuarto Poder; quien se le prohibió a los comerciantes comprar publicidad, además de “cerrar la llave” de la Coordinación de Comunicación Social (COCOSO).

         Aunque no fue el único periódico a quien se le cerró la llave, fueron varios, por su osadía de manejar información que no gustaba al gobierno de ese entonces, en el caso de otros mandatarios también se vio cosas similares, ejemplo de ello la muerte de algunos, otros más encarcelados.

         Pero el tema de matar de hambre es precisamente eso, el objetivo es que sufran, que sufran lo más posible, que imploren al gobierno el famoso y traído “chayo”, a cambio serán serviles a las autoridades y no aceptarán una sola denuncia en contra del gobernante.

         Lo que demuestra es que se está regresando a la forma arcaica de gobierno, de ofensiva, de ataque hacia la libertad de expresión, por el solo hecho de no coincidir, tan es un priismo retrograda que reconoce que dio un maletín lleno de dinero a cambio de apoyar al partido y su gente.

         Pero también dice que hay que darle una “verguiza salvaje” por lo que más que una amenaza, es ya una tentativa de homicidio, pues este tipo de declaraciones pone en riesgo su integridad del periodista como de toda su familia, además de quienes ejercen esta profesión.

         Fue el gobierno mismo quien en un momento dado expresó “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”, ni en esa fecha ni ahora, que la situación está por demás difícil, de ahí que se basa el dirigente priista para decir di un cañonazo y ahora hay que quitarle todo.

         Ahora bien, ¿Quién es más culpable? ¿Alejandro o el periodista? Porque el primero en soltar el dinero es el PRI a cambio de mentiras, eso es corrupción, pues no tiene etiquetado ese dinero del partido para una empresa o persona, o bien debe ser claro de donde salió el monto y porque corrompe a la prensa.

         No solo hay que ver de un lado, sino de ambos, pues si hay un error de ética, honestidad, franqueza y demás por el periodista, también lo hay por supuesto del lado del PRI, que no tendría calidad moral para acusar a nadie, ni al gobierno, ni al periodismo de nada, ante lo que Moreno Cárdenas ha hecho.

Ciclón

La temporada de ciclones ha dado inicio y ya se espera el ingreso por Oaxaca de Agatha, más allá del nombre y si se convierte en huracán categoría 1 ó 2, en cierta forma es lo de menos, lo que hay que resaltar, es que miles de mexicanos y en particular de oaxaqueños y chiapanecos, están en riesgo por necesidad, necedad y por voluntad.

         Por necesidad, ya que ellos no tienen donde vivir y se instalan donde Dios les da a entender y como consideran que puede ser, para tener un patrimonio no de lujo, sino donde resguardarse del frio, calor y lluvia, estar cerca de sus campos de siembra, no son casas en su mayoría de cemento, sino de adobe o ladrillo pero con tejas de lámina de cartón o zinc.

         Si es por voluntad, es porque el gobierno les dijo que ahí estuviera y que en su momento después del voto, ellos estarían siendo regularizados y desde luego apoyados con los servicios básicos como es el agua entubada, energía eléctrica y el ingreso del camión de la basura y si fuera necesario de ambulancias o patrullas.

         Finalmente la necedad, pues muchos de ellos aun sabiendo que son zonas inhóspitas, se van con sus hijos, el fin es que efectivamente pase algo, ellos por lo general abandonan sus viviendas en tiempo de lluvia y cuando se presenta la afectación, aparecen para exigir al gobierno que les ayude por sus pérdidas.

         No se puede justificar ya estando en el 2022 con casi 6 meses, que esto siga ocurriendo, la protección civil no es para actuar posteriormente, es para actuar antes; por eso se llama protección. Es urgente cambiar esa idea y dar inicio a lo que tanto han llamado resiliencia.

         Por el momento es necesario trabajar en la conciencia ciudadana, los fenómenos naturales no van a desaparecer, pero si saber cómo afrontarlos y no esperar a que ocurra y luego pedir con llantos que se les pague lo perdido, que en muchos casos son objetos inservibles o muy viejos.

         Primero ahora con los huracanes, no construir ni permitirles, que lo hagan en zonas de alto y mediano riesgo, construir fuerte para soportar sismos, tener lo necesario para los incendios, alejarse de volcanes, en síntesis ser precavidos y entender que no se puede jugar con la vida.

         De qué sirve entonces tener un fondo para emergencias, si no se actúa antes, donde queda la prevención, o acaso hay necesidad de ver pérdidas materiales y humanas para que las autoridades digan que son humanas y han corrido a dar atención a la sociedad afectada por un huracán o tormenta tropical.

         Si bien es cierto que el gobierno tiene que hacer su parte, también la ciudadanía debería hacer la suya, que permita en un momento dado tener una mejor capacidad para reaccionar y desde luego entender que no es un tema de beneficios económicos y materiales, sino de respeto así mismo.

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