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Qué más pué… / Carlos Coutiño

Qué más pué… / Carlos Coutiño

Voluntariados

El periodismo debe ser humano, que cumpla con su función de informar, que garantice esa estricta convicción de servicio, que permita lograr más que democracia, un trabajo social de contribuir en la calidad de vida de los ciudadanos.
Por eso es digno reconocer el trabajo silencioso, pero con fuerza de quienes forman parte de los voluntariados, no este espacio para los aplausos, pero si para aceptar que en Chiapas, hay personas que dan mucho de sí para con los demás, eso es lo que el periodismo debe difundir, para contagiar ese espíritu de servicio.
La esposa del gobernador Rosalinda López Hernández, quien preside el DIF Chiapas, se rodea de mujeres valiosas, que hacen hasta lo imposible por consolidar acciones, repito, de manera silenciosa, eso es lo que hace que tenga más valor, porque no hay quien les aplauda y se ponga de pie.
Su servicio está llegando ante esta pandemia, a quienes son más vulnerables, hay despensas, traslados, atención médica, apoyo en general, todo eso se hace desde el DIF y los diferentes voluntariados en Chiapas, desde el Poder Legislativo, Judicial y las dependencias del gobierno chiapaneco.
Cuantas veces se ha observado a discreción, como se atiende a los niños con cáncer, a las personas que solo requieren una sonrisa, un juguete para sentirse mejor, quienes descalzos ahora cuentan con un par de zapatos, otros que dejan el mismo vestido, para contar con una nueva muda.
Adriana Alonso Cruz, coordinadora del Voluntariado del Poder Judicial, tomando no la instrucción, sino la invitación de la esposa del mandatario, consolida las acciones, en efecto cuesta, nada es fácil, pero es tan hermoso ver como las mujeres de Chiapas, sacan como dice el eslogan oficial, el corazón para dar todo de sí.
Adriana Margarita López Sánchez, coordinadora del voluntariado de Corazón, ha dado el tiempo necesario para apoyar a quienes así lo requieren, pese a la labor, tienen preocupación y siempre dicen que es necesario el no descansar, que hay que trabajar más, y ninguna de ellas, dice no, todas siguen a paso acelerado.
Elena Labastida, Coordinadora del Voluntariado del SAT, también ocupa un lugar, no es asunto de trabajo aclara, es un trabajo de corazón, de sensibilidad, de amor a los demás, se coincide cuando se plantea que debemos sentir amor al prójimo, porque todos somos seres humanos.
Si todos, tuviéramos ese deseo de servicio, de entrega, de voluntad, sin duda alguna sería un Chiapas distinto, donde todos estarían contribuyendo a su formación con ética, responsabilidad, humanismo, una entidad que le urge eso, vale la pena pues, el ejemplo de mujeres poco conocidas en los medios, seguirlas en ese ejercicio.
No se vale, que solo las mujeres hagan el trabajo, donde están los hombres que deben acuerpar y trabajar decididamente en esa postura de entrega para con los demás, donde están los medios de comunicación, las empresas, los deportistas, los que hacen política o están en el poder.

Iglesia

En Berriozábal, la parroquia decidió no cerrar sus puertas, por el contrario, abrirlas más tiempo, porque son momentos de oración, momentos de unión real y fuerte con Dios, sin duda tiene razón, no se da una multitud, tampoco se permite llegar todos al mismo tiempo, hay espacios para la asistencia.
Eso no tiene nada de raro, ni una nota informativa es; lo que si llama la atención, es el hecho de los mensajes del sacerdote, quien deja muy en claro que son tiempos difíciles, que hay que concientizarse en el tema de la vida, que no hay porque espantarse de algo que es normal, como el morir.
El sacerdote explica, que hoy el mundo tiene miedo de morir físicamente, pero no ve la muerte de su alma; esto tiene que ver con el primer tema de la columna, donde queda entonces la solidaridad, el humanismo, el cristianismo, el amor al prójimo, donde está esa buena voluntad de ayudar.
Al consolidar lo anterior, es sin duda dar al alma o espíritu un descanso ante Dios, no hay que ver solo el problema del COVID sino en general de las pandemias, epidemias, enfermedades físicas que diezman la salud de cualquier ser humano.
El sacerdote como el Papa Francisco, tienen una coincidencia, que hay que orar sí, pero no por la salud del cuerpo, sino del espíritu, es raro encontrar a un pastor católico, llevar a sus ovejas como lo empujan desde Berriozabal, donde incluso hace alusión de que hay fallas en sus hermanos pastores.
Sale a colación el hecho de que Su Santidad, hiciera aparición luego de un compás de silencio en el Vaticano por el virus; hoy están regresando, viendo la forma de rehacer su vida, pero más espiritual, más concreta y humana, no solo sea un momento de vida fácil en el dinero y la diversión.
Quiero cerrar, con un poema del artista cubano Alexis Valdés, que habla de lo que deberíamos de hacer al terminar este proceso lento, oscuro del COVID.
Se llama Esperanza. Lo sintetizaré para que ocupe un espacio aquí entre ustedes.
“Cuando la tormenta pase y se amansen los caminos, y seamos sobrevivientes de un naufragio colectivo. Con el corazón lloroso y el destino bendecido nos sentiremos dichosos tan sólo por estar vivos”.
“Y le daremos un abrazo al primer desconocido y alabaremos la suerte de conservar un amigo. Y entonces recordaremos todo aquello que perdimos de una vez aprenderemos todo lo que no aprendimos. Y no tendremos envidia pues todos habrán sufrido. Y no tendremos desidia Seremos más compasivos. Valdrá más lo que es de todos, que lo jamás conseguido. Seremos más generosos, y mucho más comprometidos”.
“Entenderemos lo frágil que significa estar vivos. Sudaremos empatía por quien está y quien se ha ido. Extrañaremos al viejo que pedía un peso en el mercado, que no supimos su nombre y siempre estuvo a tu lado. Y quizás el viejo pobre era tu Dios disfrazado. Nunca preguntaste el nombre porque estabas apurado”.
“Y todo será un milagro y todo será un legado. Y se respetará la vida, la vida que hemos ganado. Cuando la tormenta pase te pido Dios, apenado, que nos devuelvas mejores, como nos habías soñado.

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