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Que más pué… / Carlos Coutiño
FOTO: GALO CAÑAS /CUARTOSCURO.COM

Que más pué… / Carlos Coutiño

Sindemia que urge atender

El mundo vive una sindemia que tiene que ser observada, analizada y atendida como corresponde, pues la Covid-19 no es sólo un virus que llegó para quedarse; es mucho más que un efecto en la salud, es un asunto que está relacionado con todo, por ende, la necesidad de cambiar de perspectiva con respecto al mismo.

         Si bien es cierto que el virus ha trastocado la economía, pero también la forma en la educación, la vida social, el turismo, el enfoque de la vida misma, no es un asunto menor, ahora se tiene que ver -se insiste- en un enfoque antropológico social.

         Los gobiernos y organismos internacionales deben actuar tal cual corresponde su función. Un claro ejemplo es Honduras, donde la migración es por demás letal para esa nación, por lo tanto, la sindemia que se está presentando va a la par de la Covid-19, la hambruna, dengue, pobreza, falta de espacios educativos, de salud y por si fuera poco de casas para todos.

         Hoy le llaman comorbilidad, en realidad es eso, una sindemia que está acabando con todo y con casi todos, la población no puede ni debe estar al margen de la respuesta, todos deben tener la misma condición como seres humanos que los lleve a una solución de estos problemas que se están atravesando a nivel mundial.

         De acuerdo al subsecretario de Salud, Hugo López Gatell Ramírez, la gente se muere por lo general debido al consumo de alimentos chatarra y bebidas ricas en azúcares, por lo tanto, eso provoca las comorbilidades como la diabetes, cáncer, entre muchos problemas incluyendo las que produce el alcohol y cigarros, es decir la cirrosis y enfisema pulmonar, que, al sumarse el coronavirus, provoca la muerte del paciente.

         Por eso mismo, todas las enfermedades están casi en México, lamentablemente tanta culpa tiene el gobierno y las empresas, como el mismo ciudadano que sólo busca comprar lo que no le es benéfico; esa necedad lo ha llevado a cavar su propia tumba.

         Desde la Coca Cola que produce un gran daño, pero el gobierno sólo busca el beneficio incrementando impuestos y no reduciendo su consumo, la gente lo compra de cualquier forma. Los cigarros igual por más imágenes de personas enfermas nada impide que se fume y por cajetillas.

         Qué hacer entonces cuando nadie quiere cambiar, cuando todos deciden seguir el mismo camino e incluso que sea Dios quien termine por componer el mundo, al fin y al cabo, él lo creó, tiene la obligación de mejorarlo, sin molestar al hombre que sólo espera que se haga ese acto llamado milagro.

         Si no hay una respuesta ciudadana, entonces tendremos no sólo millones de mexicanos infectados, sino quizá muertos y entonces lejos de los 126 millones de ciudadanos en este país tendremos 125 o quizás 120 millones, todo dependerá del cuidado, de la intensión y ganas de cambiar en un sentido de auto respeto y como consecuencia respeto a los demás.

Marcelo

El Congreso del estado de Chiapas, cuenta ya con un nuevo presidente de la Junta de Coordinación Política. La gestión de Marcelo Toledo demostró dos cosas en particular, la primera que hay dinero en ese poder y, la otra, la situación de opresión que viven los casi 600 trabajadores de 40 diputados y las áreas que corresponden al mismo poder para su trabajo.

         No es fácil decir que ese Congreso se fue enlodando con la corrupción y la falsa versión de un interés legítimo por la ciudadanía, que el PRI y el PVEM velaban por lo más importante que es la vida y la salud, así como la educación del pueblo chiapaneco.

         El PVEM quedó sepultado al comprobarse que en ese Congreso cobraban los jardineros, fámulas, choferes, nanas, cocineras de los diputados, aunque es de mencionar que los beneficios como bonos, aguinaldos y demás, se los quedaban los legisladores y nunca llegó a manos de los empleados domésticos.

         Aún pesa el feminicidio del expresidente del Congreso, quien hasta hoy sigue impune, como seguirá porque no se hace justicia a los pobres y menos cuando se trata de aplicar la ley a los que están encumbrados en el poder.

         Millones de pesos se fueron a la basura y al salario de quienes movilizaron para el acarreo de personas que votarían por el PRI que terminó perdiendo ante Morena. Se robaron el papel higiénico, bolsas de basura, paquetes de hojas blancas, el marco donde estaba la foto del gobernador y no faltó quien se decidiera por los cestos de basura hechos de madera.

         De las computadoras ya ni hablamos, ese es el grado de corrupción encontrado y un pago de bono que no es obligatorio pero que no se entregaba y los dineros terminaban en la bolsa de unos cuantos diputados, los más allegados al presidente de la Junta en su momento.

         Los empleados tenían que trabajar hasta morir a sus 70, 80 0 casi 90 años, pues la casa de la creación de leyes nunca vio por la jubilación y derechos laborales de los empleados. La palabra pensión no existe en este poder, tampoco hubo garantías de ningún tipo para ellos.

         Esa cantidad de trabajadores fueron observados y ahora cuentan con IMSS, un derecho bien ganado, porque finalmente quien hace el trabajo legislativo son ellos; en 2 años y 3 meses se pudo mejorar las condiciones de cientos de ellos, aunque el avance fue por demás significativo, aún quedan pendientes, pero ya están en la mesa para su atención.

Toledo Cruz dejó la presidencia limpia y con un buen sabor de boca. Dio prioridad al tema de la pandemia y apoyó a los fallecidos como a sus familiares. Un buen ejemplo para los que vienen, se olvidó de la política tradicional y se convirtió en lo inesperado; bien visto por los trabajadores y mal por muchos diputados que desearían ese dinero en sus cuentas bancarias. El Congreso seguirá y dependerá de los nuevos presidentes determinar qué rumbo debe tomar.

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