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Salvar la vida de un perrito y a cambio recibir felicidad

Salvar la vida de un perrito y a cambio recibir felicidad

La importancia de tener una clínica de atención veterinaria de manera gratuita

Ana Liz Leyte / Aquínoticias

En diversas ocasiones he conversado con rescatistas de animales en situación de calle y he notado o ellos mismos me han expresado la felicidad que sienten al salvar la vida de algún perrito o gatito, y hoy, puedo comprobarlo.

El pasado viernes 25 de junio, Ainer (mi esposo) y yo, rescatamos a un perrito en situación de calle que se encontraba dentro de un restaurante al que acudimos frecuentemente, y aunque los trabajadores (y dueños) le permitían estar en el lugar, la realidad es que no se hacían cargo de él y el perrito se alimentaba de lo que los clientes le proporcionaban.

Desde que llegamos, lo vimos cojeando de la patita trasera izquierda, muy flaquito, temeroso de todo y todos, pero aceptando la comida que muchas personas al verlo le ofrecían. Por supuesto, llamó nuestra atención desde el inicio y no podíamos dejarlo de seguir con la mirada y comenzamos a platicar de la posibilidad de llevarlo a casa.

Transcurrieron las horas, comenzó a anochecer y cayó una tormenta que nos obligó a quedarnos más tiempo y perdimos de vista al perrito café de estatura pequeña, quien aparentemente se refugió en alguna parte del terreno del restaurante que se encuentra en Cerro Hueco. Al calmarse la tormenta, Ainer y yo comenzamos la búsqueda del pequeño canino y lo llevamos a casa.

En casa, como siempre, nos esperaba Floyd (nuestra mascota), quien al ver al nuevo perrito comenzó a olfatearlo, pero los mantuvimos separados, pues el perrito estaba temeroso. Lo bañamos, lo secamos e inmediatamente le habilitamos un espacio y le sacamos la camita de Floyd -quien en ningún momento expresó su descontento-, comió croquetas y comida suave para perritos.

A la mañana siguiente lo llevamos al veterinario para una revisión y un buen baño, el médico nos dijo que tenía aproximadamente dos años de edad y que lejos de su bajísimo peso, aparentemente se encontraba bien, pero debíamos llevarlo dentro de una semana para revisión y posiblemente comenzar con vacunaciones y desparasitada.

Transcurrieron tres días, hasta que el lunes, tras otra intensa lluvia decidimos que pasaría la noche dentro de la casa (se quedaba en la parte techada de nuestro pequeño patio). A la mañana siguiente, al despertar, descubrí que había defecado por toda la sala, sin embargo, me preocupó la intensidad del color de su excremento… presentí que algo no estaba bien.

Y efectivamente, lo llevé al veterinario y el doctor de “chuchitos” me indicó que tenía una fuerte infección provocada por la picadura de una o varias garrapatas, por lo que el diagnóstico podría ser ehrlichiosis canina, mismo que comprobamos tras un estudio.

El perrito estaba sangrando internamente y lo expulsaba, ya no quería comer y nuevamente, regresó su mirada de tristeza. Me dijeron que tenía que quedarse bajo supervisión y realizarle algunos estudios, me indicaron cuánto sería el costo, lo que me hizo pensar que deberían existir clínicas gratuitas o de bajos costos para la atención de los perritos, sin embargo, no dudé en dejarlo, pues sabía que, si por alguna razón nos habíamos encontrado en el camino, era porque él necesitaba de nosotros… y seguramente nosotros de él.

Ya habíamos pensado en qué nombre ponerle, sin embargo, también habíamos acordado que sólo lo ayudaríamos mientras le encontrábamos un hogar permanente, por lo mismo, me rehusaba a nombrarlo.

Pero en ese momento, supe que Hope era el nombre ideal para ese pequeño perrito color café, quien se aferró a seguir viviendo y después de dos días de hospitalización salió para nuevamente llegar a nuestro hogar, acompañar a Floyd y llenarnos de satisfacción al ver que hemos contribuido para tener a un perrito menos en las calles.

Y efectivamente, compruebo que salvar vidas (de cualquier especie) es la mayor satisfacción que podemos sentir y, provoca ese tipo de felicidad que se siente en el pecho y quizá te hace llorar (como a mí), pero que te llena de esperanza de que, en algún otro lugar, alguien también le está cambiando la vida de algún Ser indefenso.

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