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Sandra de los Santos / Otro modo de ser

Sandra de los Santos / Otro modo de ser

La criminalización a las personas que salen a trabajar aún teniendo síntomas de Covid- 19

Sandra de los Santos / Aquínoticias

En estos días me han llegado “denuncias” de personas que aseguran que sus compañeros de trabajo han sido detectados con COVID19. La primera pregunta que les hago es que si tienen la certeza de ello, la respuesta ha sido la misma “han tenido toda la sintomatología, pero como no les han aplicado las pruebas no lo han podido comprobar”. Es probable que esto suceda de manera común en toda la contingencia, que haya personas que tengan toda la sintomatología y que realmente tengan el virus, pero por no aplicarles la prueba no se pueda tener la certeza.

Las personas que se me han acercado me han planteado la misma interrogante “¿Dónde podemos denunciar estos casos?” Trato de reflexionar con quienes me comentan esta situación sobre a quién hay que denunciar y bajo qué argumentos porque tengo la certeza que no podemos criminalizar a quien por necesidad de llevar el sustento económico a su casa sale en esas condiciones a laborar.

Las quejas que me han llegado son de diversos oficios, pero el común denominador es que si las y los trabajadores no llegan no les pagan su sueldo así que (al menos para mí) es entendible por qué aun teniendo los síntomas, o no haber pasado el tiempo de rigor en cuarentena se presenten a laborar.

“El médico lo mandó a cuarentena porque tenía todos los síntomas, pero no le quisieron hacer la prueba. Se sintió bien después de cuatro días y ya se vino a trabajar y nos puede contagiar a todos”. Esa misma historia la he leído en tres ocasiones esta semana de personas que están preocupadas por compartir el espacio laboral con quienes podrían ser portadores del virus.

Tengo la certeza que así como nadie se levanta queriendo “joder al país”. Ni la persona más malvada sobre la tierra se va a la calle con la firme conciencia de decir “¡Qué buen día es para ir a contagiar a unas decenas de personas hoy!”. Se incorporan a trabajar porque no tienen opciones y también por la desinformación que existe. Porque confían que al pasar la sintomatología ya no sean portadores y por lo tanto ya no signifiquen un riesgo.

El llamado, por supuesto, es para las y los empresarios de encontrar formas que hagan que las personas puedan laborar de una manera segura. El llamado también y sobre todo es para el Estado a garantizar las condiciones de vida para poder realizar la cuarentena. Pero, también es a nosotros mismos, a ser más conscientes de que somos responsables de cómo andemos cuando por necesidad laboral o cubrir nuestras necesidades básicas salimos a la calle.

Cada día es  más altamente probable que si salimos de casa interactuemos con personas que son portadoras del virus y pueden saberlo o no, pero es obligación nuestra tomar todas las medidas de seguridad posible, tratar de no cansarnos, de volverlas hábitos.

Me voy arriesgar a poner este ejemplo: Supongamos que una persona no usa preservativo de manera consciente confiando que su pareja ocasional no tienen ninguna enfermedad de transmisión sexual. ¿De quién es obligación cuidarse? La persona que tiene la enfermedad tiene una obligación ética, por decirlo así, pero puede o no puede cumplirla por diversas circunstancias ¿De quién es entonces obligación tomar todas las medidas para protegerse?

Si hay necesidad de salir a la calle lo hagamos pensando que cualquier persona puede tener COVID19, inclusive, nosotros mismos, y debemos de ser responsables con nuestra salud y la de las otras personas. No nos ofendamos ni tiremos a loco a quien decide tomar estas medidas, nos sumemos, actuemos a la altura de lo que demandan estas circunstancias.

 

 

 

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