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Viveros forestales comunitarios, sitios de doble importancia

Viveros forestales comunitarios, sitios de doble importancia

El coordinador del campamento Santuario Playa de Puerto Arista explica en qué consisten estos recintos de producción vegetal, los cuales, además de permitir la reforestación regional, benefician económicamente a las comunidades

Lucero Natarén / Aquínoticias

Considerando que sitios privilegiados de gran riqueza vegetal, como es Tonalá, se ven amenazados por la intervención humana, surge la necesidad de la creación de proyectos que mitiguen esta situación. Precisamente este es el objetivo de los viveros forestales comunitarios, los cuales además de regenerar la naturaleza, permiten crear empleos para la región istmo costa.

Sobre este tema, el coordinador del campamento tortuguero Santuario Playa de Puerto Arista, de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP), el biólogo Luis Arturo Álvarez Márquez, comenta que:

Los viveros comunitarios tienen doble importancia, una del lado social y otra del ambiental. En primera instancia, estos proyectos permiten que los habitantes se organicen, convirtiéndose en gestores de sus propios recursos, al tiempo que se aprende la valoración ambiental, saber que una planta no crece sola, sino que hay un gran trabajo detrás.

Por el lado ambiental, las plantas producidas generan beneficios, en el caso de esta región, los manglares ayudan a mitigar las condiciones adversas como los huracanes, inundaciones, sedimentaciones, deslaves y erosión del suelo.

Aunque existe la regeneración natural, esta se ve afectada por la intervención humana, “independiente de la actividad económica que se realice, tan sólo con caminar sobre los retoños, ya se están atrasando los ciclos. Es ahí donde toman importancia los viveros, lugares en los que, con condiciones controladas, se puede producir plantas de acuerdo a las necesidades de la región, siendo tan generalizado o específico como se requiera”.

En el 2020, a través del Programa de Conservación para el Desarrollo Sostenible (PROCODES), el campamento tortuguero, trabajó con cuatro comunidades de Tonalá: Paredón, Miguel Hidalgo, El Naranjo y Belisario Domínguez, donde participaron un grupo de 127 comuneros, constituido por 90 mujeres y 37 hombres.

Dentro de los logros que tuvieron con este proyecto consiguieron cosechar entre los cuatro viveros aproximadamente 20 mil plantas. Cabe destacar que todos los viveros cultivaron las mismas especies de plantas a excepción de las de manglar, “las cuales estaban asociadas a cada comunidad”.

En ese sentido, en Paredón se trabajó con botoncillo y madresal, en Miguel Hidalgo con mangle rojo y botoncillo, en El Naranjo, mangle rojo y bicolor, mientras que en Belisario Domínguez, mangle rojo.

Foto: Santuario Puerto Arista

“Todo lo que se cultivó de mangle en cada uno de los viveros fue sembrado en su misma región y en ese tenor, en total se obtuvieron cerca de 5 mil plántulas de mangle, reforestándose aproximadamente 5 hectáreas en las cuatro comunidades. Hablamos de reforestación de zona de pesca, márgenes de lagunas. En el caso de Paredón fue margen de la bahía, con la ayuda de los mismos beneficiarios de los proyectos”.

Además del mangle, en cada vivero se produjo un apartado maderable-forestal que consistió en cedro, roble, caoba, hormiguillo, madre cacao, así mismo hubo una sección de producción de frutales y de ornamentales. En el caso de los frutales se cosecharon cítricos como naranja, mandarina, limón y otras frutales como chicozapote, caco, nance, por mencionar algunos. “En el caso de ornamentales se habla de buganvilias, tulipanes, trinitaria, entre otras”.

Por otra parte, a lo que respecta a los maderables, se destinó al ayuntamiento municipal para la gerencia de cuenca, con el objetivo de proteger los márgenes de los ríos de la región, Zanatenco y Tiltepec.

Foto: Santuario Puerto Arista

“La otra porción de lo maderable, se destinó para el consumo de cada uno de los grupos, pensando en la mejora ambiental de las comunidades. Hablamos de zonas de uso público como plazas, parques, escuelas e iglesias. Incluso si alguien de los beneficiarios tenía algún lugar que necesitaba reforestar, también tuvo una porción”.

Para este proyecto se contó con la asistencia técnica de un ingeniero que ayudó al establecimiento de los viveros, prevención y atención de enfermedades en las plántulas, capacitación de los grupos comunitarios en cuestión de injertos y acodos.

Foto: Santuario Puerto Arista

Adelantó que este 2021 se tiene como meta impulsar nuevamente este tipo de proyectos que han dado buenos resultados tanto al medio ambiente como a las familias. Además de que se está en la mira de reforestar áreas afectadas por incendios a través de un convenio con la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR) y la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (SEMAHN), y de ser posible, con autoridades locales.

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