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A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor
Foto: Piqsels

A Estribor / Juan Carlos Cal y Mayor

Encuestas engañosas

Existe una engañosa manipulación y manejo de las encuestas. No basta con saber que las estén realizando empresas más o menos conocidas que cuentan con portales en internet y están plenamente identificadas. No se sabe quien las paga. No se sabe si el Instituto de Elecciones y Participación Ciudadana está siendo debidamente informado como establece la ley. Simplemente circulan en redes sociales como si fueran filtraciones y quizás por eso los órganos electorales no se dan por enterados.

Entiendo con claridad que los estudios de opinión son mecanismos para la toma de decisiones. El posicionamiento de la imagen e identificación de posibles candidatos es parte de los procesos electorales. Difícilmente alguien podría seleccionar a la hora de votar a quien les resulte completamente desconocido sin importar que tan buen candidato o candidata pudiera ser.

Tarea difícil

Eso les ha pasado ha muchos ciudadanos que incursionan por primera vez en la política. Aunque pudieran ser excelentes representantes populares difícilmente podrían ganar una elección sino tienen una fama pública previa. No es una regla general, hay excepciones por supuesto. Pero vaya que cuesta incursionar en la política sino se le ve como una carrera profesional o producto de un liderazgo social ganado a pulso en la arena pública.

Pragmatismo

Eso ha llevado a los partidos políticos a un exceso de pragmatismo. Lo estamos viendo en el caso de Morena donde resultó recientemente designado candidato Félix Salgado Macedonio para candidato a gobernador en Guerrero, quien fuera tristemente célebre por protagonizar hace ya varios años, una tremenda zacapela con policías en estado de ebriedad en el puerto de Acapulco. De igual manera decidieron designar en Nuevo León a la alcaldesa de Escobedo quien militó en el PRI durante 22 años y apenas renunció en febrero de este año.

Frivolidades

Ese fue el propósito del presidente, ahora confirmado, de nombrar a los famosos superdelegados. El nombramiento de la maestra Delfina Gómez, que no pudo ganar en el estado de México pero ahora fue nombrada Secretaria de Educación para luego, no tenga duda, ser postulada de nueva cuenta candidata. Tenemos el caso del futbolista Cuauhtémoc Blanco que fue elegido gobernador en Morelos o Samuel García el senador ahora candidato de Movimiento Ciudadano que se ha vuelto un influencer por sus frivolidades en las redes sociales.

La fama y la política

Al fin de cuentas es lo que deciden los electores, pero ese deja en evidencia la muy precaria calidad de vida democrática en nuestro país. No quiere decir que los famosos no puedan ser honestos o resultar buenos gobernantes. En California fue gobernador Arnold Schwarzenegger el célebre y conocido actor de la película Terminator y ni que decir de Ronald Reagan quien fuera actor del cine de Hollywood y ha sido, en mi opinión, uno de los mejores presidentes de Estados Unidos.

Fama, experiencia, honestidad

A riesgo de no convertir a la política en un reality show, se deben buscar perfiles que puedan combinar fama pública y experiencia, pero sobre todo honestidad, lo cual ha sido un reclamo ciudadano que nos ha llevado a votar por el hartazgo que provocan los actos de corrupción. Eso llevó al triunfo a Vicente Fox en el 2000 y a López Obrador en el 2018, aunque ya vimos que es un cáncer difícil de erradicar y sigue presente más allá de la retórica del presidente.

Propuestas realistas

Muchos sectores sociales, sobre todo los más necesitados, quieren respuestas a sus demandas más inmediatas. Por eso luego les llegan a prometer las perlas de la virgen para después dejarlos colgados de la brocha. Lo que en realidad se necesita es un diagnóstico certero de las problemáticas que deriven en propuestas sensatas, inteligentes y realistas que puedan llevarse e cabo. El presupuesto no alcanza para todo, pero se pueden tomar medidas para hacerlo más eficiente y con mejores resultados. Ese es el reto de quienes aspiran a gobernar y representar a los ciudadanos. No vamos a elegir a la reina de la feria, sino a quien sepa qué, cómo y con qué sacar adelante la tarea.

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