El memorándum abre una negociación de 60 días, contempla la reapertura del estrecho de Ormuz, alivio a sanciones petroleras y supervisión de la OIEA al programa nuclear iraní
AquíNoticias Staff
Los presidentes de Estados Unidos e Irán, Donald Trump y Masoud Pezeshkian, firmaron de manera electrónica un memorándum de entendimiento destinado a extender el alto al fuego y abrir una ruta de negociación para poner fin a la guerra en Medio Oriente. El documento entró en vigor tras la firma de ambos mandatarios, de acuerdo con autoridades estadounidenses e iraníes.
El acuerdo, de carácter temporal, establece un periodo de 60 días para negociar un pacto definitivo. Su primer efecto político es contener la escalada militar, pero su cumplimiento dependerá de que ambas partes avancen en los puntos más delicados: el programa nuclear iraní, el levantamiento gradual de sanciones y la seguridad de rutas estratégicas.
Uno de los puntos centrales es la reapertura del estrecho de Ormuz, paso clave para el comercio energético mundial. Según los términos reportados, Irán deberá restaurar el tránsito comercial en un plazo de 30 días y garantizar paso libre de cobro por al menos 60 días. Esta medida podría aliviar la presión sobre los precios internacionales del petróleo, combustibles, fertilizantes y otras mercancías afectadas por el bloqueo.
En materia nuclear, Irán aceptó diluir parte de sus reservas de uranio enriquecido dentro de su territorio, bajo supervisión del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El director del organismo, Rafael Grossi, señaló que ahora comenzará el trabajo técnico para definir verificaciones, accesos e implementación del acuerdo.
A cambio, Estados Unidos prevé emitir exenciones para exportaciones de crudo iraní, productos petroleros y servicios bancarios asociados. Sin embargo, el alivio amplio de sanciones quedaría vinculado al avance del acuerdo nuclear final, no solo a la firma del memorándum.
El documento también contempla la posibilidad de movilizar un fondo de reconstrucción de 300 mil millones de dólares, con participación de socios regionales, para apoyar la recuperación económica de Irán si se consolida el acuerdo final.
Los beneficios potenciales del acuerdo son amplios: reducción de hostilidades, menor riesgo de una guerra regional prolongada, recuperación del tránsito energético por Ormuz, mayor estabilidad para mercados internacionales, reapertura de canales diplomáticos y supervisión internacional del programa nuclear iraní.
Aun así, el pacto no significa todavía el fin definitivo de la guerra. El propio esquema del memorándum deja abierta una etapa de negociación, verificación y cumplimiento. La fragilidad del acuerdo se mantiene: cualquiera de las partes podría retirarse si considera que la otra incumple los compromisos asumidos.
Por ahora, el memorándum representa el mayor avance diplomático entre Washington y Teherán desde el inicio del conflicto. Su alcance dependerá de que el alto al fuego se sostenga, el estrecho de Ormuz permanezca abierto y las negociaciones nucleares lleguen a un acuerdo verificable.








