EII: inflamación intestinal crónica puede elevar riesgo de cáncer colorrectal

Especialistas recomiendan vigilancia médica, colonoscopias de seguimiento y control oportuno de la inflamación en pacientes con colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn

AquíNoticias Staff

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal, conocida como EII, ha mostrado un aumento sostenido en México y otros países de América Latina. Este padecimiento agrupa principalmente a la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, dos condiciones crónicas que afectan el tracto digestivo y pueden deteriorar la calidad de vida física, emocional y social de quienes las padecen.

El problema no se limita a los síntomas gastrointestinales. La inflamación persistente del colon puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal, especialmente cuando la enfermedad tiene varios años de evolución, afecta una extensión amplia del colon o no se diagnostica ni atiende de manera oportuna. La American Cancer Society reconoce a la enfermedad inflamatoria intestinal, incluida la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, como un factor que eleva el riesgo de cáncer colorrectal.

De acuerdo con guías de la European Crohn’s and Colitis Organisation, los pacientes con EII que involucra el colon deben ser informados de este riesgo y someterse a una colonoscopia de evaluación alrededor de los ocho años posteriores al inicio de los síntomas, con el fin de determinar la extensión de la enfermedad y descartar displasia, es decir, cambios celulares que pueden anteceder al cáncer.

La vigilancia médica no es igual para todos los pacientes. El riesgo depende de factores como la duración de la enfermedad, la extensión de la inflamación, la gravedad del daño observado en estudios endoscópicos, antecedentes familiares de cáncer colorrectal y la presencia de otras enfermedades asociadas. Por ello, los intervalos de seguimiento deben definirse de forma individual por personal médico especializado.

A diferencia del cáncer colorrectal esporádico, que suele avanzar por la ruta adenoma-carcinoma, en pacientes con EII la secuencia puede relacionarse con inflamación crónica, displasia y carcinoma. Esto obliga a mantener controlada la inflamación y a realizar estudios de vigilancia con técnicas que permitan detectar lesiones sospechosas de manera temprana.

Las recomendaciones también incluyen medidas de prevención general: no fumar, mantener actividad física, controlar el peso y procurar una alimentación rica en fibra, con menor consumo de carnes procesadas y grasas animales. Sin embargo, estas acciones no sustituyen el tratamiento médico ni los estudios de seguimiento.

La atención oportuna es clave. Un diagnóstico tardío puede prolongar el daño inflamatorio y aumentar el riesgo de complicaciones. Por eso, ante síntomas persistentes como diarrea crónica, dolor abdominal, sangrado rectal, pérdida de peso inexplicable o cansancio frecuente, la recomendación es acudir con un especialista.

La EII no debe normalizarse ni confundirse con molestias pasajeras. Su manejo requiere diagnóstico, tratamiento continuo y vigilancia. Detectarla a tiempo puede cambiar el pronóstico.

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