La Esquina Rota / Francisco Félix Durán

La llama doble

Mientras beben vino le cuentas que Afrodita al ser amante de Dionisio se encuentra presente y que esa es la razón de comenzar a ver atractivo al de en frente, pero que la diosa griega siempre está acompañada por Eros y este pequeño ser alado en ocasiones cae dentro de la copa, así que al mojarse sus plumas ya no puede volar, razón por la que podría surgir el amor de este encuentro que comenzó con el deseo.

“Según el Diccionario de Autoridades la llama es la parte más sutil del fuego, que se eleva y levanta a lo alto en figura piramidal. El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor”. Nos explica Octavio Paz en su libro La llama doble.

En este ensayo, el único Premio Nobel de Literatura mexicano hace un estudio histórico y diversamente cultural sobre lo que es el amor y el deseo, lenguajes del cuerpo humano que se traducen en poesía, pero no concluyen en los sentidos y pueden ser parte del alma.

En ese sentido, en La llama doble nos percatamos de que el deseo se trata de instantes e instintos. Nos pueden llegar a erotizar el tacto, la vista, la voz, el aroma y los sabores, que producen en nosotros el inicio de un ritual metafórico, pero el erotismo al ser poesía no tiene contemplada la reproducción.

Por otra parte, aunque el amor inicia con el erotismo (no te enamoras de lo que no te atrae con los sentidos), este transmuta y aunque los cuerpos cambien o la vida sexualmente activa concluya, el amor permanece porque “el amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a un alma. El amor es elección; el erotismo, aceptación”, escribió Octavio Paz.

Lamentablemente, no todas las personas pueden disfrutar del erotismo o vivir plenamente el amor, ya que existe una interdicción fundada en la raza, arraigada en las costumbres y en la mentalidad popular, limitando las preferencias sexuales de ciertas sociedades.

Así es como podemos concluir que el erotismo y el amor son la llama doble de la vida. Afortunadamente vivimos en occidente, en donde el amor es una subversión y no en donde la libre sexualidad o los instintos están prohibidos, porque como escribió Milán Kundera en La insoportable levedad del ser: “Amarrar el amor al sexo ha sido una de las ocurrencias más extravagantes del Creador”.

El amor es una atracción hacia una persona única: a un cuerpo y a un alma. El amor es elección; el erotismo, aceptación.

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