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Qué más pue… / Carlos Coutiño 

Qué más pue… / Carlos Coutiño 

10 de mayo

Este 10 de mayo, en efecto debe de ser celebrado por los hijos y esposos, sin embargo hay quienes lejos de festejar sufren más de lo pensado, pues hay cientos y miles de madres que han sido agredidas por grupos delincuenciales y les han arrebatado la vida de sus hijos, hay quienes por algún accidente han perdido una parte de su cuerpo, otras más han sido violadas, solo por citar ejemplos.

         El 10 de mayo debe servir también para festejar a quienes han tenido una buena familia, sin embargo ¿qué pasa con aquellas que por un acto de feminicidio o trata han sido diezmadas sus vidas? Simplemente no pasa nada, porque no hay forma de cómo afrontarlo.

         Cuantas madres hoy demandan en un 10 de mayo, la aparición de sus hijas en particular, que están siendo violadas constantemente en los lugares de prostitución, robadas desde su infancia o adolescencia, esas niñas y jóvenes que sufren, pero que también repercute en sus padres.

         O de aquellos niños que sirvieron a la trata y explotación, esas madres que no tienen un día de sosiego y paz, porque no saben donde y en manos de quienes están sus hijos; el 10 de mayo también es para salir a las calles y protestar por el absurdo de robar y asesinar, cuantas madres de México están buscando en terrenos del narcotráfico a sus hijos.

         Cuantas más están desde Centroamérica recorriendo el país, iniciando desde Chiapas para ver si pueden ver vivos a sus hijos, quizá en la cárcel, otros más en fosas comunes y clandestinas, los desaparecidos, aunque casi imposible, puede existir en algunas de ellas, esa posibilidad de encontrarlos vivos.

         El 10 de mayo, es y será el día de las madres, pero que sufren, que lloran, que lamentan, que agonizan, que las destruyen, esta fecha si es de comercializarlo, pero más y con más fuerza el atender y entender a todas aquellas que han perdido a sus hijos, que es lo más doloroso que les puede pasar.

         Y sí, es el gobierno quien tiene que apoyarlas, no para eliminar la violencia, eso es por demás estúpido, nunca se podrá eliminarla, eso es de origen y será hasta el final, quien crea que con leyes se curan las cosas, están viviendo en la ignorancia y falacia, lo que el gobierno tiene que hacer, es todo lo que esté en sus manos, por encontrar los cuerpos vivos o muertos, si es posible castigar a los responsables, así como proteger a las madres que están en busca de sus hijos.

         Cerrar antros, espacios que sean puntos de violencia, tal como marca una parte de la historia en la época juarista, llamar al clero y a los protestantes a trabajar por la paz social, los sindicatos magisteriales e incluso ahora hasta los medios de comunicación, para abonar por ese cero en tolerancia hacia la violencia en cualquier aspecto.

Prensa

Hoy decir periodista, es “tendencia” en un sector de la sociedad, más allá de las confrontaciones personales entre estos mismos, está la agresión hacia uno de ellos por un tema de locos, acusando sin razón de ser lo que sea a quien sea para robar. Ese es el caso de Leonel Durante López.

         De acuerdo a la versión es que ambulaba por el centro y una señora tropezó con él, esta gritó que la estaban manoseando y de manera casi instantánea un grupo de ambulantes golpeó al periodista de la tercera edad; no se puede toquetear en 5 segundos, pero la realidad es que no querían agredirlo, sino robarle.

         Los ambulantes en su mayoría son de otros municipios de los Altos de Chiapas y de fuera de la entidad como Puebla y Ciudad de México, que se sabe, venden drogas, roban y asaltan; el cual es permitido por los derechos humanos creados por el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez.

         No es un asunto menor, aquí nada que ver con que Leonel sea periodista, no lo agredieron por serlo, ni por escribir algo o cosa por el estilo, las denuncias de quienes son está a la vista, donde viven y como viven, están sobre la tercera sur oriente, ahí rentan y hacen toda clase de delitos.

         Nadie quiere ver eso, la denuncia fue hecha incluso por vecinos, que no soportan el olor a la marihuana, el ruido y la forma de agresión que tienen para con todos, especialmente para las mujeres; los policías dicen que no tienen autorización, por lo que hay que dejarlos en paz a estos provenientes de los Altos.

         Son carteristas, están armados, son personas que viven incluso de la prostitución de mujeres que se sitúan en la quinta sur desde la tercera poniente a la sexta oriente, ahí están los cuartos a merced para que haya quienes ganen a costillas de estas señoras.

         No, no es un tema de prensa, es un tema de seguridad para todos, es un tema como dicen los migrantes, de vida, solo de vida; ni siquiera es por seguridad, es insisto de vida; nadie puede estar en riesgo de que su vida peligre, por un grupo de ignorantes que solo buscan dañar a otros.

         Lo curioso es que se ha envuelto un tema sobre el periodismo y periodistas, apareciendo varios aspectos por resaltar, la primera es que no hay unidad por el mismo gremio; dos, que nadie responde a un llamado para la defensa no de la libertad de expresión y de prensa, sino a la vida; tres, que hay más personas con celular en mano haciéndose pasar por periodistas que realmente trabajadores de los medios de comunicación.

         Lo que llama la atención, es porque tanto seudo periodistas, si por lo general el 98 por ciento vive en condiciones de clase media baja y clase media, el 2 por ciento restante es de la clase media alta y clase alta baja, nadie es millonario por ejercer esta profesión, a menos que sean dueños de esos espacios.

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