El módulo de lectura denominado MOLEC del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) es una herramienta que revisa el comportamiento lector e investiga las razones de la no lectura en la población analfabeta en nuestro país. A partir del año pasado, se consideró en su análisis a la población de 12 a 17 años.
De la totalidad de personas analfabetas, es decir, 103.9 millones de personas, el 62.5% leyó libros; el 45.7%, páginas de internet, foros o blogs; 29.6%, revistas; 24.8%, periódicos y 20.9%, historieta y otros materiales.
De la totalidad de la población que leyó libros, las mujeres lo hicieron en un 80.4% y los hombres en un 77.5%; mientras que, de las personas lectoras exclusivas de redes, el 17.5% fueron mujeres y 14.8% hombres.
Asimismo, se identifica en el MOLEC que dos de cada 10 personas reportan que comprenden la mitad y 1 de cada 10, indicó tener poca comprensión de su lectura, lo que es un llamado a diseñar políticas públicas y a impulsar desde la sociedad civil esta capacidad personal que es la base fundamental para la educación.
De acuerdo al Word Population Rewiew, el promedio de libros leídos en México en 2024 es de 5.83, mientras que en Estados Unidos es de 17 libros.
El comportamiento de la limitada lectura en la población, la tendencia creciente del uso de los dispositivos electrónicos, así como de plataformas sociales y la falta de controles en sus usos, están conllevando ciertos riesgos que se han identificado en distintos estudios que pueden provocar diferentes problemas en la salud mental (depresión, somatización, ansiedad, adicciones sin sustancias).
Además de los riesgos relacionados a su uso, como la trata de personas, ciberacoso o bullying y otros problemas que aún continúan en estudio para ponderar los efectos en su comportamiento social, lo hacen un tema de urgente regulación.
Ante esta tendencia, a nivel mundial, observamos que en Asia (Indonesia y China), en Oceanía (Australia, un país pionero en regular medidas de acceso en las redes sociales), en Europa (Francia, Italia, Hungría, Finlandia, España e Irlanda), y en América (Chile, y recientemente en algunas partes de Estados Unidos y México) se empiezan a imponer medidas de restricción y mayores controles en el uso de las redes sociales y las plataformas a las infancias y adolescencias, que van desde la regulación de los límites diarios de tiempo de pantalla, la edad mínima en redes sociales hasta la prohibición del uso de los dispositivos electrónicos.
Por lo anterior, me pregunto si como sociedad, ¿estamos a tiempo de detener estas tendencias de regresión cultural y los impactos que están presentando en la población, especialmente, en las infancias y adolescencias que se encuentran inmersas en el uso discrecional e ilimitado de las tecnologías de la información?
Y, sobre todo, la importancia de cuestionarse y contribuir a que las nuevas generaciones sean capaces de leer más, de comprender textos profundos y por ende de cuestionarse y ser capaces de transformar la realidad. Hay quienes vemos en las actuales tendencias en ello, una regresión educativa y cultural, que nos llama a la acción y a la visión crítica.








