¿El cansancio que llevó a Morena al poder ahora puede abrir la puerta a su derrota?

Una encuesta nacional de Polikratos coloca al PRI como la fuerza que más ciudadanos perciben con posibilidades de vencer a Morena en 2027; el dato no mide intención de voto directa, pero sí revela una disputa por encabezar el descontento opositor

AquíNoticias Staff

Morena llegó al poder nacional en 2018 montado sobre una ola de hartazgo contra el viejo régimen, contra el PRI, contra el PAN y contra una clase política que había perdido la capacidad de leer el enojo social. Ocho años después, la pregunta empieza a regresar con otra dirección: ¿el desgaste que abrió la puerta a la Cuarta Transformación puede convertirse ahora en su principal riesgo electoral?

Una encuesta nacional de Polikratos, difundida por Político MX, coloca al PRI, encabezado por Alejandro “Alito” Moreno, como la fuerza política que más personas identifican con posibilidades de ganarle a Morena en las elecciones de gubernaturas de 2027. El dato debe leerse con cuidado: no se trata de intención de voto directa, sino de percepción sobre qué partido podría competir mejor contra el oficialismo.

La pregunta del estudio fue: “Pensando en las próximas elecciones a gubernaturas, ¿qué fuerza política cree que tiene más posibilidades de ganarle a Morena?”. El PRI obtuvo 38.6%, por encima del PAN, con 23.8%, y Movimiento Ciudadano, con 13.7%. Otro 23.9% respondió que aún no sabe.

La metodología también importa. La medición fue levantada del 18 al 27 de abril de 2026, mediante encuesta digital, con 3 mil 520 personas mayores de 18 años, bajo un esquema no probabilístico por conveniencia. Es decir, no debe presentarse como fotografía concluyente del electorado nacional, sino como un indicio de conversación pública y percepción política.

El resultado es políticamente incómodo. El PRI carga con una larga historia de desgaste, derrota, corrupción asociada a gobiernos pasados y conflictos internos. Sin embargo, el estudio sugiere que una parte de la ciudadanía aún lo reconoce como estructura electoral capaz de enfrentar a Morena, por encima de un PAN que no termina de recuperar centralidad nacional y de un Movimiento Ciudadano que sigue atrapado entre su atractivo urbano y sus límites territoriales.

El dato llega en la antesala de una elección de enorme peso político. El INE inició trabajos preparatorios rumbo al proceso electoral de 2027, que implicará la renovación simultánea de la Cámara de Diputadas y Diputados, gubernaturas, congresos locales, ayuntamientos y, en su caso, cargos judiciales federales y locales.

El tablero será amplio. En 2027 estarán en disputa 17 gubernaturas, además de la Cámara de Diputados y miles de cargos locales, de acuerdo con distintos recuentos periodísticos sobre el calendario electoral.

En ese contexto, Alejandro Moreno ha acelerado una estrategia de confrontación directa con Morena y de reposicionamiento territorial del PRI. En marzo presentó la iniciativa “Defensores de México”, con perfiles para trabajar rumbo a 2027, y abrió el partido a candidaturas ciudadanas y de militantes de otras fuerzas políticas.

La jugada tiene dos lecturas. La primera: el PRI intenta reconstruirse como vehículo opositor después de años de contracción electoral. La segunda: Alito Moreno busca colocarse como interlocutor obligado de cualquier alianza que aspire a disputarle poder territorial a Morena.

El dirigente priista también ha insistido en una alianza amplia con PAN y Movimiento Ciudadano. En sus llamados públicos, ha argumentado que competir divididos favorecería al partido en el poder. Medios nacionales han documentado que Moreno volvió a convocar a la oposición a ir unida rumbo a 2027, aunque las tensiones entre partidos siguen abiertas.

La paradoja es evidente. El PRI, que fue el símbolo del régimen contra el que Morena construyó buena parte de su narrativa, aparece ahora como posible depositario del cansancio frente al morenismo. No porque haya borrado su pasado, sino porque la política electoral suele operar menos por absolución histórica que por utilidad presente.

El desgaste de Morena no garantiza una derrota. Tampoco la percepción favorable hacia el PRI garantiza una recuperación. Entre una encuesta digital no probabilística y una elección constitucional hay territorio, candidaturas, coaliciones, gobiernos locales, operación política, narrativa, dinero, estructuras y errores.

Pero el estudio sí deja una señal: la oposición sigue buscando un centro de gravedad. El PAN conserva gobiernos importantes, Movimiento Ciudadano administra una marca competitiva en sectores urbanos, pero el PRI presume algo que los otros no siempre tienen: memoria territorial, cuadros locales y capacidad de negociación en plazas donde las elecciones se ganan con estructura.

La pregunta de fondo no es sólo quién puede ganarle a Morena. La pregunta es si la ciudadanía está empezando a separar la identidad partidista del voto útil. Si eso ocurre, 2027 podría no ser una elección de entusiasmos, sino de cansancios acumulados.

Morena nació electoralmente como respuesta al hartazgo. Ahora deberá gobernar contra el desgaste que produce gobernar. El PRI, por su parte, enfrenta un desafío igual de difícil: convencer de que no sólo quiere volver al poder, sino que entendió por qué lo perdió.

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