La guía Beatriz Urbina Cortés relató el caso de una estudiante estadounidense accidentada durante una expedición; la activación del protocolo permitió estabilizarla y evacuarla sin lesiones graves
Primer Plano Magazine/Noé Juan Farrera Garzón
Los protocolos de emergencia pueden marcar la diferencia entre una situación controlada y una tragedia. Así lo demuestra una experiencia compartida por la guía especializada Beatriz Urbina Cortés, quien recordó el rescate de una estudiante universitaria estadounidense que sufrió un accidente durante una expedición en la Selva Lacandona.
El incidente ocurrió durante un descenso de río, cuando la joven, debido a su bajo peso corporal, salió proyectada de una embarcación tras superar una caída de agua. Aunque logró llegar a la orilla por sus propios medios, manifestó dolor intenso en la cadera y dificultades para mover las piernas.
Ante la situación, el equipo de guías activó de inmediato el protocolo de emergencia. La visitante fue estabilizada en el sitio, recibió primeros auxilios y se mantuvo bajo observación mientras se coordinaban las acciones para su evacuación.
Debido a las condiciones geográficas de la selva y al mal tiempo, el rescate aéreo tuvo que posponerse hasta el día siguiente. Sin embargo, la comunicación permanente entre los responsables de la expedición, personal médico y autoridades permitió mantener el control de la situación.
Finalmente, un helicóptero realizó la extracción de la paciente y la trasladó para una valoración médica completa. Tras diversos estudios se confirmó que no presentaba lesiones graves.
Para Urbina Cortés, mejor conocida en el ambiente de la aventura en Chiapas como Miyaya, este caso demuestra la importancia de contratar operadores profesionales que cuenten con protocolos establecidos, personal capacitado y seguros vigentes para responder ante cualquier eventualidad.
“Los accidentes pueden ocurrir incluso cuando se toman todas las medidas de seguridad. Lo importante es estar preparados para actuar”, puntualiza.








