Cambios en la piel pueden alertar sobre cáncer en etapas tempranas

Especialistas recomiendan revisar lunares, manchas y lesiones que cambian, sangran, causan comezón o no cicatrizan; la regla ABCDE ayuda a identificar señales de posible melanoma

AquíNoticias Staff

Los cambios en la piel pueden pasar desapercibidos porque no siempre provocan dolor ni síntomas evidentes. Sin embargo, reconocer señales de alerta y acudir a valoración médica permite detectar posibles casos de cáncer de piel en etapas tempranas, cuando el tratamiento suele tener mejores resultados.

De acuerdo con el Hospital Houston Methodist, el cáncer de piel es una de las formas más frecuentes de cáncer y puede afectar a personas de distintos tonos de piel. La institución señala que la señal más importante es la aparición de una nueva mancha o lesión, o el cambio en tamaño, forma o color de una ya existente.

El doctor Kelvin Allenson, oncólogo del Hospital Houston Methodist, explica que la mayoría de los cánceres de piel no duelen ni causan síntomas llamativos. Por ello, recomienda conocer el aspecto habitual de la piel y revisar cualquier cambio, aunque parezca menor.

Una llaga que no cicatriza después de varias semanas, que sangra, supura, forma costras o reaparece tras haber sanado debe ser revisada por un especialista. También requieren atención las manchas que cambian de color, las zonas que se oscurecen o las lesiones planas de color rosado, rojo o café con apariencia similar a una cicatriz.

En personas con piel más oscura, el cáncer de piel puede aparecer en zonas poco expuestas al sol, como palmas, plantas o debajo de las uñas. En esos casos puede manifestarse como manchas oscuras y brillantes o bandas pigmentadas bajo las uñas.

Los especialistas recomiendan acudir al dermatólogo si una mancha cambia, causa comezón o sangra; si aparece un crecimiento nuevo; si una lesión cicatriza y vuelve a aparecer; o si una herida no sana. La revisión médica también es importante en áreas de difícil observación, como cuero cabelludo, espalda, parte posterior de las piernas, entre los dedos de los pies, genitales o incluso dentro de la boca.

Existen tres tipos principales de cáncer de piel. El carcinoma basocelular es el más común y suele verse como un bulto pequeño, brillante, perlado, ceroso o translúcido. El carcinoma de células escamosas puede presentarse como una lesión roja, firme, elevada, escamosa, con comezón, sangrado o costras. El melanoma, aunque menos frecuente, es el más grave porque puede propagarse fuera de la piel. Suele parecer un lunar irregular, multicolor o una nueva mancha oscura.

La exposición acumulada a los rayos ultravioleta, tanto del sol como de fuentes artificiales como camas de bronceado, es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de piel. Sin embargo, algunos tipos, como el melanoma lentiginoso acral, pueden aparecer en palmas, plantas o debajo de las uñas y no siempre se relacionan con exposición solar.

Para vigilar lunares, los dermatólogos recomiendan aplicar la regla ABCDE: asimetría, bordes irregulares, color no uniforme, diámetro mayor a seis milímetros y evolución en tamaño, forma o color. Si alguna de estas señales está presente, se recomienda acudir a revisión dermatológica.

El diagnóstico comienza con una revisión clínica de la piel y, cuando hay sospecha, puede incluir una biopsia. El tratamiento depende del tipo, ubicación y etapa del cáncer. Entre las alternativas se encuentran cirugía, cirugía de Mohs, escisión simple, crioterapia, curetaje, electrodesecación, tratamientos tópicos, inmunoterapia, radioterapia o terapias sistémicas en casos avanzados.

La recomendación central es revisar la piel de forma periódica, protegerse del sol y no normalizar lesiones que cambian o no cicatrizan. En salud preventiva, una consulta a tiempo puede marcar la diferencia.

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