Un lugar digno de conocer por su belleza natural y oferta de paz y relajación
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón
Ubicada en la franja costera del estado, entre los municipios de Tonalá y Arriaga, la Bocabarra de Paredón se presenta como uno de los paisajes más auténticos y menos intervenidos del litoral chiapaneco. Este destino destaca por sus playas de arena y aguas limpias y un entorno donde la biodiversidad se manifiesta en cada rincón, ofreciendo una experiencia ideal para el ecoturismo y la contemplación natural.
Para llegar a este sitio, el equipo de Primer Plano Magazine eligió la ruta que parte del embarcadero de Vuelta Rica, también conocido como General Lázaro Cárdenas, en Tonalá. Desde ahí, el trayecto en lancha se convierte en parte esencial de la experiencia: un recorrido entre manglares que permite observar aves, reptiles y diversas especies que habitan este ecosistema. El sonido del agua y la vegetación acompañan un viaje que anticipa la tranquilidad del destino final.
Localizada a poco más de 14 kilómetros al poniente de Puerto Arista, la Bocabarra de Paredón funciona como un santuario natural donde confluyen las aguas de la bocabarra con el sistema lagunar conocido como Mar Muerto, creando un equilibrio ecológico único. Este fenómeno da vida a un hábitat propicio para la reproducción, alimentación y descanso de numerosas especies.
El sitio es especialmente valorado por quienes practican el avistamiento de aves. Aquí es posible observar especies como el chorlo de collar, pelícano café, garza rojiza, aguililla negra y pato espátula, entre otras. Además, durante ciertas temporadas, la zona se convierte en un espacio relevante para la anidación de tortugas marinas, particularmente la tortuga golfina, lo que refuerza su importancia ecológica.
La Bocabarra forma parte del Santuario Playa de Puerto Arista, reconocido como Área Natural Protegida y sitio Ramsar, lo que subraya su valor ambiental a nivel internacional. Este reconocimiento implica también un llamado a la conservación y al turismo responsable, clave para preservar estos espacios.
A diferencia de otros destinos más desarrollados, la Bocabarra de Paredón conserva su esencia natural. No cuenta con infraestructura turística amplia, por lo que quienes la visitan deben planificar con anticipación, llevando alimentos, agua y considerando opciones de acceso como lancha o cuatrimoto. Sin embargo, es precisamente esta condición la que permite disfrutar de un entorno prácticamente intacto, donde el silencio y la naturaleza marcan el ritmo.
Visitar este rincón de Chiapas es una oportunidad para desconectarse del entorno urbano y reconectar con la riqueza natural del estado, entendiendo que cada visita también implica una responsabilidad: cuidar, respetar y preservar uno de los ecosistemas más valiosos del Pacífico mexicano.








