Proteína: necesaria, pero no siempre más es mejor

Aunque la proteína es esencial para el cuerpo, especialistas advierten que consumirla en exceso, especialmente desde carnes rojas y procesadas, puede desplazar alimentos clave y aumentar riesgos de salud

AquíNoticias Staff

La proteína se ha convertido en uno de los nutrientes más promovidos en supermercados, redes sociales y dietas de moda. Cereales, bebidas, botanas y mezclas preparadas presumen ahora estar “enriquecidas” con proteína, mientras muchas personas buscan aumentar su consumo diario con la idea de mejorar su salud, ganar músculo o bajar de peso.

La proteína es indispensable para el organismo: participa en la formación de músculos, tejidos, enzimas y defensas. Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que más proteína no siempre significa mejor alimentación. La recomendación general para adultos se ubica alrededor de 0.8 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día, aunque las necesidades pueden variar según edad, actividad física, estado de salud y objetivos nutricionales.

El problema no está solo en la cantidad, sino también en la fuente. Cuando el aumento de proteína proviene principalmente de carnes rojas, embutidos u otros productos animales con alto contenido de grasas saturadas, puede elevarse el riesgo cardiovascular. La Asociación Americana del Corazón recomienda priorizar proteínas saludables, como pescado, pollo sin piel, legumbres, nueces, semillas y otras fuentes vegetales, además de limitar grasas saturadas presentes en carnes rojas y productos de origen animal.

El consumo elevado de carnes rojas y procesadas también se ha asociado con mayor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardiacas y cáncer colorrectal, de acuerdo con investigaciones citadas por especialistas en nutrición. Por ello, el llamado no es eliminar la proteína, sino equilibrarla y evitar que una dieta “alta en proteína” termine dependiendo de alimentos que, consumidos en exceso, pueden afectar la salud.

Otro riesgo es desplazar la fibra. Al enfocarse demasiado en proteína, algunas personas reducen el consumo de verduras, frutas, legumbres y cereales integrales. Eso puede favorecer estreñimiento, alterar la salud intestinal y empobrecer la dieta. Una alimentación equilibrada requiere no solo proteína, sino también fibra, vitaminas, minerales y carbohidratos de buena calidad.

La idea de que comer más proteína garantiza bajar de peso o aumentar músculo también debe tomarse con cuidado. Si el consumo calórico total supera lo que el cuerpo utiliza, el excedente puede convertirse en grasa. Además, ganar masa muscular no depende solo de comer proteína, sino de combinar alimentación adecuada con entrenamiento de fuerza y descanso.

En personas con enfermedad renal crónica, el exceso de proteína requiere especial atención. La Fundación Nacional del Riñón señala que quienes viven con enfermedad renal y no están en diálisis suelen necesitar limitar la proteína, mientras que quienes están en diálisis pueden requerir más, siempre bajo orientación médica o nutricional.

Para la mayoría de las personas sanas, consumir algo más de la recomendación básica no suele representar un problema inmediato. Pero convertir la proteína en centro absoluto de la dieta puede llevar a decisiones poco equilibradas, sobre todo cuando se privilegian suplementos, carnes procesadas o productos ultraprocesados.

La clave está en la variedad: combinar proteínas magras, pescado, huevo, lácteos fermentados, legumbres, frijoles, lentejas, soya, frutos secos, verduras y cereales integrales. Comer suficiente proteína importa; comer con equilibrio importa más.

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