Agua
El pronunciamiento del gobernador Eduardo Ramírez marca un punto relevante en la política pública de Chiapas, al colocar el agua no solo como un recurso natural, sino como un asunto de soberanía, bienestar comunitario y justicia social. Si bien el llamado fue dirigido al Congreso del Estado, también debe entenderse como una convocatoria a la sociedad en general.
Durante años se ha dicho que las futuras disputas del mundo serán por el agua. Chiapas tiene una enorme riqueza hídrica, pero esa abundancia no siempre se traduce en acceso digno para todas las comunidades. Ahí está una de las grandes contradicciones del estado: hay agua, pero no todos la tienen.
En muchos municipios, además, el agua que llega a los hogares no siempre cumple con las condiciones necesarias para ser considerada potable. Por ello, los organismos operadores de agua tienen el reto de revisar no solo sus nombres institucionales, sino también la calidad real del servicio que ofrecen a la población.
Lo cierto es que este gobierno ha decidido mirar una problemática que durante años fue postergada. Eduardo Ramírez ha puesto el tema sobre la mesa y lo ha vinculado directamente con la transformación social del estado. No se trata únicamente de llevar agua; se trata de garantizar un derecho humano.
Al relacionar la defensa de los recursos hídricos con la soberanía, el mandatario traza una ruta donde legislar a favor del medio ambiente significa también proteger la identidad, la autonomía y el futuro de Chiapas.
La preservación y el manejo adecuado de las cuencas ya no pueden verse solo como metas ecológicas. Son condiciones indispensables para alcanzar el buen vivir y la prosperidad compartida de los pueblos chiapanecos.
El verdadero impacto de este discurso dependerá de que la visión política se acompañe de acciones concretas. El anuncio de una inversión superior a los mil 700 millones de pesos por parte del gobierno de la Nueva ERA representa una oportunidad importante para transformar la realidad social de distintas regiones del estado.
Este presupuesto deberá orientarse con responsabilidad a proyectos de infraestructura que garanticen el acceso al agua, especialmente en los municipios históricamente olvidados. Ahí se encuentra el sentido profundo de esta política: atender una deuda social acumulada durante décadas.
La apuesta por el agua, si se ejecuta con planeación, transparencia y resultados medibles, puede convertirse en una de las decisiones más importantes de esta administración. Porque hablar de agua en Chiapas es hablar de salud, campo, comunidad, medio ambiente y futuro.
Demencia
La Fundación Alzheimer México I.A.P. realizó mesas de trabajo para fortalecer la prevención, el diagnóstico y el tratamiento oportuno de las demencias. En estos encuentros participaron especialistas de distintas áreas de la salud, con el objetivo de articular esfuerzos entre profesionales, instituciones públicas y organizaciones privadas.
Laura Elena Cortés, vicepresidenta del patronato de la Fundación Alzheimer México, explicó que estos trabajos buscan avanzar en protocolos de detección, manejo y atención integral para enfermedades como el Alzheimer. La intención es fortalecer la detección temprana, capacitar al personal médico y garantizar servicios accesibles tanto en zonas urbanas como rurales.
En Chiapas no existe todavía una medición suficientemente clara sobre cuántas personas viven con algún tipo de demencia. Sin embargo, cada vez hay mayor preocupación porque estas enfermedades no afectan únicamente a personas adultas mayores. También pueden presentarse en edades más tempranas, lo que genera impactos profundos en la vida de los pacientes y sus familias.
En México se estima que más de 1.3 millones de personas viven con algún tipo de demencia, como el Alzheimer, y la cifra podría triplicarse hacia 2050 si no se implementan medidas efectivas de prevención, diagnóstico y atención.
Es importante comprender que el Alzheimer puede detectarse años antes de que los síntomas sean más evidentes. Un diagnóstico oportuno permite mejorar la calidad de vida de quien lo enfrenta y también de su entorno familiar.
Las familias absorben gran parte de los costos relacionados con estas enfermedades, lo que implica una carga económica, emocional y social considerable. Aunque se trata de padecimientos progresivos y, en muchos casos, incurables, la atención temprana puede hacer una diferencia significativa.
Por eso es necesario fortalecer la información pública, la capacitación médica y los servicios especializados. La demencia no debe ser vista como un asunto privado de las familias, sino como un desafío de salud pública.
Donación de sangre
El panorama de la donación de sangre en Chiapas revela un problema estructural: la falta de una cultura sólida de donación altruista. Aunque existen esfuerzos institucionales de la Secretaría de Salud, en los hospitales persiste la necesidad de donadores de reposición, lo que genera presión sobre las familias de los pacientes.
Cada vez es más común ver solicitudes de apoyo en redes sociales para conseguir donadores de sangre. En muchos casos, las familias enfrentan urgencias médicas, cirugías o tratamientos que no pueden esperar, mientras la respuesta ciudadana sigue siendo limitada.
Esta situación ha dado lugar a prácticas informales en las que algunas personas solicitan dinero a cambio de acudir a donar. Se trata de un fenómeno preocupante, porque la Ley General de Salud prohíbe la comercialización de sangre y porque estas prácticas pueden poner en riesgo la seguridad transfusional.
Los montos que llegan a solicitarse varían según la urgencia y el tipo sanguíneo requerido. A ello se suman gastos adicionales como traslado o alimentación del donador. El problema de fondo no es solo económico, sino cultural e institucional: Chiapas necesita fortalecer la donación voluntaria, segura y permanente.
La preocupación aumenta cuando se trata de grupos sanguíneos poco frecuentes, especialmente aquellos con factor Rh negativo, como O negativo, A negativo o AB negativo. Conseguir donadores altruistas para estos casos puede ser extremadamente difícil.
También debe considerarse que las personas que donan por interés económico podrían ocultar información relevante sobre su estado de salud o conductas de riesgo, con tal de asegurar el pago. Eso compromete los filtros médicos y la seguridad de quienes recibirán la sangre.
Por ello, el Día Mundial del Donante de Sangre no debe quedarse en una fecha conmemorativa. Debe servir para impulsar campañas permanentes, mejorar la información ciudadana y construir una cultura de donación responsable.
Donar sangre salva vidas, pero para que esa posibilidad sea real se requiere confianza, organización y solidaridad. En Chiapas, esa tarea sigue pendiente.








