3 de 3 / Eduardo Torres Alonso

La violencia contra las mujeres tiene múltiples expresiones, desde las más sutiles –no por ello menos graves– como los comentarios sobre el cuerpo de otras personas, hasta las agresiones físicas, sicológicas y, la más dramática, el feminicidio, pasando por la violencia económica y sexual.

A pesar del reconocimiento de estas violencias, la mayoría de estos delitos siguen impunes, como lo señala el informe Hallazgos 2021. Evaluación del Sistema de Justicia Penal en México, de México Evalúa, los responsables están libres y algunos ocupan o aspiran a ocupar cargos en los poderes públicos.

Para evitar que personas agresoras lleguen a espacios de responsabilidad pública, ya sea por votación o designación, se han impulsado iniciativas de ley diversas. La más reciente ya concretada es la conocida como Ley 3 de 3 que entrará en vigor el 30 de mayo.

No podrán ser candidatas a cargos de elección popular ni ser designadas en cargos de la administración pública aquellas personas que se encuentren prófugas de la justicia, por haber obtenido una sentencia por la comisión intencional de delitos contra la vida y la integridad corporal; contra la libertad y seguridad sexuales; contra el normal desarrollo psicosexual; por violencia familiar equiparada o doméstica; violación a la intimidad sexual; en fin, por violencia política contra las mujeres en razón de género, en cualquiera de sus modalidades y tipos; y por ser declaradas como deudoras alimentarias.

Con la reforma a los artículos 38 y 102 de la Constitución Política mexicana se busca que delincuentes no obtengan la protección (indebida) que da el fuero o la complicidad –general, aunque no exclusivamente entre hombres–, a todas luces ilícita que dan algunas relaciones por el ejercicio de alguna responsabilidad pública (esto es, el pacto patriarcal) y, con ello, dignificar, así sea un poco, la práctica política, tan maltrecha y desprestigiada en la actualidad.

La reforma a la Constitución es un paso más en la protección de los derechos de las infancias y de las mujeres.

Todos debemos hacer nuestra la consigna de apoyo a la ley: ¡Ningún agresor al poder!

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