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IEPC: Una y se van / Rodrigo Ramón Aquino

IEPC: Una y se van / Rodrigo Ramón Aquino

Su inscripción al proceso de selección de los integrantes del IEPC Chiapas generó desde un principio críticas al por mayor. Hubo quienes llegaron a afirmar que su estancia rectoral en la Unich era impedimento para ser consejero electoral. Dijeron que ser rector de la Intercultural era pertenecer al gabinete ampliado del gobernador Manuel Velasco Coello. ¿Una universidad pública como estructura de gobierno? Bueno, de haber sido cierto no hubiera prosperado en las distintas etapas.
Los consejeros electorales del Instituto Nacional Electoral decidieron, por unanimidad, nombrar a Oswaldo Chacón Rojas como consejero presidente del nuevo Organismo Público Local Electoral de Chiapas, en sustitución de aquellos que no hicieron respetar el principio de paridad de género en las candidaturas y tampoco garantizaron el voto de los chiapanecos en el extranjero.
Tuvieron que cumplir requisitos, hacer examen de conocimiento y debieron también someter a valoración, como última instancia, su curriculum y experiencia en materia electoral. Fundamentalmente tuvo que garantizarse su no vínculo con colores partidistas y estructura de gobierno. El INE no se puede volver a equivocar en Chiapas y ese interés es más importante que quedar bien con los gobernantes locales. Supieron quién se lleva con quién y cuáles son sus intereses.
Una y se van, vigilancia puntual y permanente, no es un cheque en blanco, fueron frases reiterativas de los consejeros nacionales antes de votar. Oswaldo ha trabajado en tiempos de Pablo, de Juan, de Manuel. Es amigo de Eduardo, de Fernando, de Roberto, de Zoé, de Luis Armando, de María Elena, de Plácido. Es decir, es un actor político de peso por su fortaleza académica. Y si es de verdad que la clase política lo respeta, ese respeto justamente se verá reflejado en la no petición de “favores”.
El nuevo consejo general del IEPC Chiapas (Oswaldo Chacón Rojas, Blanca Estela Parra, Jesús Pineda de la Cruz, Sofía Margarita Sánchez Domínguez, Manuel Jiménez Dorantes, Laura León Carballo y Alex Walter Díaz García) se jugarán no sólo su prestigio, sino el de todo el sistema electoral del país. No es cosa menor.

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“Después de un proceso de muchas semanas, de un análisis exhaustivo de muchos ciudadanos que participaron, el consejero general del INE tomó la decisión de aprobar por unanimidad esta nueva integración. Una altísima responsabilidad por el momento que vive el estado y por las circunstancias que ha vivido este instituto, pero lo habremos de asumir con la frente en alto y estamos muy conscientes de que de nuestro trabajo depende en buena medida que los procesos electorales en nuestra entidad recuperen la credibilidad y la debida confianza.”

Ágora

Hace poco recordábamos la naturaleza de nuestro pacto federal. Decíamos que Chiapas, como estado libre y soberano, decidió unirse a México por así convenir a sus intereses. En ese sentido, bien se puede considerar que cuando, de nueva cuenta, así convenga a sus intereses se puede separar. Y, en efecto, al menos en teoría, Chiapas podría ser un país independiente.
Pero más allá de cubrir los requisitos para emanciparnos de la República Mexicana, el gran reto sería organizarnos. Qué clase de país seríamos. Qué sistema de gobierno adoptaríamos. Cómo reemplazar los recursos federales con los que prácticamente vive el 80 por ciento de los chiapanecos (burócratas y prestadores de bienes y servicios que viven enteramente del gobierno).
¿Apostaríamos por la democracia en cualquiera de sus modalidades —directa, representativa o participativa—, o nos decantaríamos por algún otro sistema que aunque con menores libertades, garantice, por ejemplo, seguridad y empleo?
¿Haremos uso de las fuerzas armadas —nuevamente constituidas, recuerden que las anteriores eran mexicanas— para gobernar, con el riesgo que eso implica? Volteemos a ver a nuestras hermanas naciones de Centro y Sudamericana, abrevemos de su historia.
¿Terminaremos aceptando el protectorado de alguna nación de primer mundo? No faltará quién. La verdad es que muchos quieren a Chiapas, pero no todos a los chiapanecos.
Recientemente, Amín Cholac Manzur, dirigente de la organización Dos Valles Valientes, nos recuerda a título personal, que la Federación de Chiapas a México de 1824 se debió refrendar en 1924 con otro plebiscito. Eran 100 años de prueba con los Estados Unidos Mexicanos. Ese ejercicio no ocurrió.
Viene el 2024, el Bicentenario Mexicano de Chiapas, marco ideal para entrarle a esta gran discusión. 200 años de olvido, rezago, desigualdad. Por ahí empecemos.

Contacto: 9611395592

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