Tradición de fe, sátira y memoria colectiva, “Los Panzudos” mantienen viva una de las expresiones más emblemáticas de San Cristóbal de las Casas y del antiguo barrio
Primer Plano Magazine / Noé Juan Farrera Garzón
En San Cristóbal de las Casas, la identidad cultural no solo se observa en sus calles o en la arquitectura colonial que caracteriza a este Pueblo Mágico; también se vive en expresiones que han trascendido generaciones y que hoy forman parte esencial de su carácter.
Una de ellas es la tradición de “Los Panzudos”, una manifestación profundamente ligada a la devoción por la Virgen de La Merced y al arraigo histórico del antiguo barrio mercedario.
Hablar de “Los Panzudos” es adentrarse en una narrativa donde convergen la fe, la sátira y la memoria colectiva. Su origen se remonta a finales del siglo XIX, cuando estos personajes sustituyeron a los antiguos “moros”, quienes en su momento tenían la función de anunciar las festividades religiosas.
Con el paso del tiempo, esta transformación no solo modificó la estética de las celebraciones, sino que dio paso a una expresión más cercana a la vida cotidiana: figuras de vientres prominentes, atuendos exagerados y actitudes festivas que representan, con humor, una lectura crítica de la sociedad.
La tradición se consolidó en el barrio de La Merced, uno de los más antiguos de la ciudad, cuyo origen data aproximadamente de 1637, cuando comenzaron a establecerse las primeras expresiones de devoción en honor a la Virgen. Desde entonces, este espacio se ha mantenido como un punto de encuentro comunitario donde lo religioso y lo cultural conviven de manera natural, fortaleciendo el sentido de pertenencia entre sus habitantes.
Más allá de lo festivo, “Los Panzudos” representan una forma de participación colectiva que involucra a distintos sectores de la sociedad. Personas de todas las edades se suman a esta tradición caracterizándose como personajes políticos, sociales o figuras de la vida cotidiana, convirtiendo las calles en un escenario donde la creatividad y la crítica social se expresan sin perder el vínculo con la tradición.
Esta capacidad de reinterpretar el presente ha sido clave para mantener vigente esta manifestación a lo largo del tiempo.
En el contexto de Chiapas, donde la diversidad cultural se refleja en cada región, la tradición mercedaria ocupa un lugar relevante dentro del calendario religioso y social. Convive con otras expresiones de gran arraigo, como la devoción a la Virgen de Guadalupe, enriqueciendo el mosaico cultural que distingue al estado.
Para quienes visitan San Cristóbal, encontrarse con “Los Panzudos” es descubrir que el turismo va más allá de los paisajes o la historia arquitectónica. Es una invitación a comprender que la esencia del destino también se construye a partir de sus prácticas vivas. Esta tradición, cargada de simbolismo, creatividad y memoria, se mantiene como un auténtico emblema de identidad, reflejando el espíritu de una comunidad que celebra su pasado mientras dialoga con su presente que se festejan principalmente el 22 de septiembre con su desfile colorido por las calles, aunque las festividades en honor a la Virgen de la Merced culminan el 24 de septiembre.








