Tomar poca agua puede afectar la memoria en adultos mayores

La baja hidratación en personas mayores de 60 años se asocia con deterioro cognitivo, daño cerebral y mayor riesgo de complicaciones físicas, según estudios recientes

AquíNoticias Staff

La hidratación no es un asunto menor en la vejez. En personas mayores de 60 años, beber poca agua puede afectar la memoria, la atención, el estado de ánimo y la salud general, de acuerdo con investigaciones recientes sobre envejecimiento y función cerebral.

El tema cobra relevancia porque, con la edad, el cuerpo pierde parte de su capacidad para advertir la sed. El Dr. José Ricardo Jáuregui, ex presidente de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, explicó en entrevista con Infobae que “el agua es la base de la pirámide nutricional de la persona mayor”. Esa pérdida de sensibilidad, sumada a enfermedades, medicamentos o dificultades de movilidad, aumenta el riesgo de deshidratación.

Un estudio del KBASE Research Group, realizado con 287 adultos mayores cognitivamente sanos, encontró una asociación entre baja ingesta diaria de líquidos y mayor depósito de beta-amiloide, una proteína vinculada con la enfermedad de Alzheimer. La investigación señala que quienes consumían menos de 1.2 litros de agua al día presentaban mayores niveles de depósito de amiloide-β y más daño en la sustancia blanca cerebral.

La hidratación también se relaciona con el rendimiento cognitivo y el estado de ánimo. Una revisión publicada en British Journal of Nutrition advierte que la deshidratación puede afectar funciones como la atención, la memoria y el procesamiento de información, especialmente en grupos vulnerables como personas mayores y niños.

Las recomendaciones internacionales de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria establecen una ingesta adecuada de agua total de 2 litros diarios para mujeres y 2.5 litros para hombres adultos, cantidades que incluyen el agua proveniente de alimentos y bebidas. La misma referencia se aplica para personas mayores, aunque las necesidades pueden variar por clima, actividad física, dieta y condiciones de salud.

Jáuregui plantea que, en adultos mayores de 70 años, un consumo promedio cercano a 1.8 litros diarios puede ser adecuado, sin contar el agua contenida en los alimentos. También recomienda distribuir la hidratación durante el día, en lugar de concentrarla en un solo momento.

Los especialistas sugieren medidas sencillas: mantener agua disponible en distintos espacios del hogar, ofrecer líquidos entre comidas, incluir gelatinas sin azúcar en casos específicos y evitar sustituir el agua por bebidas azucaradas, alcohólicas o con cafeína. En personas con enfermedad renal, cardíaca u otras condiciones médicas, la cantidad diaria debe ser indicada por personal de salud.

La evidencia disponible no permite afirmar que beber agua evite por sí solo el Alzheimer, pero sí refuerza una idea básica: la hidratación adecuada forma parte de los hábitos que ayudan a proteger la salud física y mental durante el envejecimiento.

Compartir:

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *