Aunque el sedentarismo no causa el mismo daño que el tabaquismo, estudios recientes lo asocian con mayor riesgo cardiovascular, alteraciones metabólicas y molestias musculares
AquíNoticias Staff
La vida cotidiana de millones de personas ocurre cada vez más frente a una pantalla. Jornadas de oficina, clases virtuales, reuniones por videollamada, traslados largos y tiempo de ocio conectado han reducido el movimiento corporal diario y ampliado los periodos de sedentarismo.
Especialistas en salud han advertido que el problema no está en sentarse de manera ocasional, sino en permanecer muchas horas al día en la misma postura, durante años. La evidencia científica ha vinculado ese hábito con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, dolor musculoesquelético y mortalidad prematura.
Un estudio publicado en 2024 en el Journal of the American Heart Association analizó a mujeres mayores y encontró que quienes permanecían sentadas 11.6 horas o más al día presentaban 57 por ciento más riesgo de muerte por cualquier causa y 78 por ciento más riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, en comparación con quienes pasaban menos tiempo sentadas.
El sedentarismo prolongado afecta al cuerpo por varias vías. Una de ellas es el metabolismo: cuando los músculos permanecen inactivos, reducen su participación en la absorción de glucosa y en la regulación de grasas en la sangre. También puede alterarse la circulación, sobre todo cuando las piernas permanecen flexionadas durante periodos extensos.
A ello se suman molestias frecuentes como dolor de espalda, tensión cervical y pérdida de fuerza muscular. La inactividad favorece malas posturas y desequilibrios musculoesqueléticos, especialmente en personas que trabajan muchas horas frente a una computadora.
Sin embargo, los especialistas piden evitar comparaciones imprecisas. La frase “estar sentado es el nuevo fumar” se volvió popular, pero el daño asociado al tabaquismo sigue siendo mucho mayor. El sedentarismo representa un problema de salud pública, aunque no debe equipararse de manera directa con el consumo de cigarrillos.
La recomendación no consiste en sustituir todo el tiempo sentado por horas de pie, sino en interrumpir la inmovilidad. La Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el tiempo sedentario y mantener actividad física regular; para adultos, sugiere entre 150 y 300 minutos semanales de actividad aeróbica moderada, o su equivalente en actividad vigorosa.
Investigaciones citadas por especialistas también han mostrado beneficios en pausas breves: levantarse y moverse durante cinco minutos cada media hora puede mejorar indicadores como presión arterial y control de glucosa.
Caminar durante llamadas, usar escaleras, hacer pausas activas, alternar posturas y programar recordatorios para moverse son medidas sencillas que pueden reducir el impacto de las largas jornadas sentadas.
El mensaje central no es alarmarse, sino recuperar movimiento en la rutina. En tiempos de trabajo digital y vida conectada, cuidar la salud también puede empezar con una decisión básica: levantarse más seguido.








